Según explicó la doctora Sánchez-Ramos en declaraciones a Europa Press, se trata de un sistema de autenticación de personas que identifica los puntos diferenciales de los ojos de los individuos. Para ello fotografía varias veces la córnea de la persona cuya identidad se quiere comprobar. A continuación, se comparan un millar de puntos distintos con otra imagen que debería haber sido registrada anteriormente y se logra una autenticación de la más alta fiabilidad de la identidad de las personas.

Este invento es el fruto de cinco años de estudios biométricos en los que se pretendía encontrar un sistema de autenticación "sin necesidad de llevar un objeto externo". Para ello se comenzó por estudiar la retina, que se descartó porque es un órgano interno al que se accede a través de la pupila que, al contraerse, "dificulta de manera extrema la entrada de la luz para la identificación".

Posteriormente se valoró el cristalino "que tiene muchas más desventajas porque sufre variaciones por efecto, por ejemplo, del cansancio" o el iris "que se descartó porque es muy fácil de copiar con una lente de contacto". Finalmente se eligió la cornea "que tiene una parte exterior y otra interior no manipulable".

El análisis de córnea mejora otras técnicas biométricas anteriores como la huella dactilar y el análisis del iris, ya que permite la observación de la cara interna de la córnea no replicable. Además, en caso de cirugía ocular, con el procesamiento de una nueva imagen se garantizaría la correcta identificación del individuo "y de una manera mucho más sencilla porque habría aún más elementos diferenciadores".

El invento, por un lado es universal, es decir, se puede utilizar con todas las personas, ya que es una parte del ojo de acceso externo. Por otro lado, está basado en la individualidad, ya que evalúa la cara interior de la córnea, de imposible manipulación, a diferencia de lo que ocurre con el iris. Y, por último, es una técnica inocua, no invasiva y sin ningún efecto secundario.

El diseño inicial del sistema de autenticación, patentado por la Universidad Complutense de Madrid, fue creado para espacios de alta seguridad como acceso a áreas restringidas, armamento, instrumentos de precisión e incluso información confidencial. Estudios posteriores han permitido ampliar su aplicación a otros dispositivos de uso más habitual como el control de acceso a oficinas, bancos u hoteles, ya que se podrá aplicar en ordenadores, móviles, cajeros electrónicos y otros dispensadores.

Este invento podrá desarrollarse a través de la empresa spin-off Alta Eficacia Tecnología. De este modo, se logra "el paso efectivo de la teoría a las soluciones prácticas y a las aplicaciones reales para los ciudadanos".

El invento de la doctora Sánchez-Ramos ha sido premiado por un jurado internacional, compuesto por 85 expertos, entre un millar de invenciones de los científicos de 45 países que concurrían a la Convención Internacional de Inventos de Ginebra.

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