El paro general, el sexto contra la política del Ejecutivo de Silvio Berlusconi en los últimos cuatro años, estará acompañado durante la jornada del viernes de manifestaciones en unas sesenta ciudades de Italia, la principal de ellas en Roma.

Los trabajadores del sector privado están llamados a paralizar su actividad durante cuatro horas, cuyo horario varía en función de las diferentes regiones, mientras que los empleados públicos secundarán un paro de ocho horas.

En el sector transportes la huelga es a su vez de cuatro horas, con los autobuses, tranvías y metros que detuvieron su actividad a las 09.30 hora local (08.30 GMT) y los aviones que quedarán parados en las pistas desde las 12.00 hora local (11.00 GMT), cumpliendo siempre con los servicios mínimos.

En los colegios y universidades, por su parte, la huelga será de una hora, de libre elección. En una entrevista que hoy publica el diario L'Unitá, el líder del principal sindicato italiano (CGIL), Guglielmo Epifani, subraya que la huelga "verá a millones de trabajadores y jubilados manifestarse contra unas opciones contenidas en los Presupuestos totalmente inadecuadas para afrontar los graves problemas del país".

"Hemos llegado a esta huelga después de haber intentado de todas las maneras posibles convencer al Ejecutivo de que cambie de ruta y asuma políticas que respondan a la necesidad de crecimiento y respalden las rentas de los trabajadores y los ancianos", añade.

Recesión y bloqueo 

El líder sindical denuncia que Italia atraviesa desde hace cuatro años "por una fase prolongada de recesión y bloqueo, la mayor y más larga fase de depresión en la vida del país".

Los Presupuestos para el próximo año, que aún deben recibir el visto bueno del Parlamento, contienen ajustes por cerca de 20.000 millones de euros, la mitad en forma de partidas destinadas a corregir las cuentas públicas en función de las exigencias de Bruselas.