Una ofrenda floral recuerda a las víctimas de Gernika 73 años después del bombardeo

  • Han participado en el acto supervivientes, familiares de las víctimas y autoridades de distintos ámbitos.
  • El acto ha estado marcado por llamamientos a la paz.
  • La Legión Cóndor alemana bombardeó Gernika el 26 de abril de 1937.
Dos supervivientes del bombardeo durante la ofrenda floral que se celebró en Gernika para conmemorar el 73 aniversario del bombardeo.
Dos supervivientes del bombardeo durante la ofrenda floral que se celebró en Gernika para conmemorar el 73 aniversario del bombardeo.
Luis Tejido / EFE

El 26 de abril de 1937, la villa foral vizcaína de Gernika fue bombardeada por la Legión Cóndor alemana enviada por Hitler en apoyo de Franco, con la colaboración italiana. Este lunes, 73 años después de la tragedia, supervivientes del bombardeo, familiares de las víctimas y autoridades institucionales, políticas y eclesiásticas recordaron con una ofrenda floral en la villa foral vizcaína a los fallecidos en el ataque aéreo.

El acto, que tuvo lugar en el cementerio de Zallo de Gernika y estuvo marcado por llamamientos a la paz, contó con la presencia, entre otros, de la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, y la presidenta del Parlamento autonómico, Arantza Quiroga. El obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, ofició un acto religioso acompañado del arzobispo de Nagasaki, Mitsuaki Takami, quien encabezó una representación de la ciudad japonesa que tomó parte en los actos conmemorativos.

También se recordó a los muertos en bombardeos en otros lugares del mundo como los atómicos de Hiroshima y Nagasaki en la II Guerra Mundial.

Tañido de la campana

La ofrenda floral se celebró mientras en el cementerio podía escucharse el tañido de la campana de la Iglesia de San Juan, que el 26 de abril de hace 73 años dejó de sonar por efecto de las bombas.

También depositaron flores por las víctimas representantes del Gobierno de Alemania y de la Fundación Ramón Rubial, así como familiares de presos republicanos fallecidos en el hospital penitenciario de Gernika-Lumo.

El obispo Iceta manifestó en el acto religioso que la tragedia vivida en Gernika supuso "muerte, ruina y llanto" y consideró que, transcurridos los años, ha surgido "de aquella muerte" un testimonio "de perdón y reconciliación".

Iceta abogó por el respeto a los hombres y los pueblos y por construir la paz, y señaló que la villa foral es para el mundo "signo de lo mejor del corazón del hombre", en alusión a la capacidad de "trazar nuevos lazos de hermandad" y "construir un mundo de esperanza".

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