Un experto reclama un "modelo uniforme y consensuado" para el tratamiento de pacientes con daño cerebral

Afirma que el creciente número de enfermos supone "un nuevo reto" para los servicios de rehabilitación especializados

El neurólogo Enrique Noé, afirmó hoy, durante su intervención en la XXVII Reunión de la Sociedad Valenciana de Neurología (SVN), que tiene lugar en Valencia, que el tratamiento de pacientes con daño cerebral sobrevenido —lesiones cerebrales que no son una discapacidad de nacimiento o degenerativa— requiere de un modelo "uniforme", "consensuado" y "fundamentado científicamente".

En este sentido, el facultativo, director médico del Servicio de Daño Cerebral de Hospitales Nisa, indicó que el creciente número de enfermos con una patología cerebral adquirida y su gran potencial rehabilitador "supone un nuevo reto para los servicios de rehabilitación especializados", aunque matizó que la eficacia práctica de los distintos programas de intervención sobre los diferentes problemas que presentan estos pacientes —desde la fase inicial de coma hasta la fase de integración social y reinserción laboral— "sigue siendo materia constante de revisión en base a los fundamentos de la medicina basada en la evidencia".

El doctor Noé explicó que el daño cerebral sobrevenido (DCS), con sus distintas causas, "constituye la principal causa de discapacidad en los países desarrollados". En términos cuantitativos, se trata de una discapacidad de alta presencia social. Además, puntualizó que la incidencia de la enfermedad cerebrovascular aumenta en los últimos años, asociada al envejecimiento de la población y a factores de riesgo que guardan relación con el estilo de vida.

Así, dijo que las enfermedades cerebrovasculares son más frecuentes en pacientes mayores de 65 años, pero también puede afectar a jóvenes o incluso niños. Son la segunda causa de muerte en los españoles y la primera causa de muerte entre las mujeres —cuando se consideran las enfermedades específicas—. La tasa de incidencia en España se estima en 200 ictus por cada 100.000 habitantes.

Respecto a los traumatismos craneoencefálicos, aludió a La Declaración de Consenso resultado de la Conferencia de Expertos en Daño Cerebral Traumático celebrada en este país en 1998, que estima la incidencia de las lesiones cerebrales traumáticas —a causa de accidentes de tráfico, laborales, deportivos, caídas domésticas, agresiones—, en 100 casos por cada 100.000 personas al año.

En cuanto al coste de estas enfermedades, señaló que en el caso de la Comunitat Valenciana "existe un esfuerzo notable por parte de profesionales y autoridades políticas, sociales y sanitarias para garantizar los recursos de rehabilitación de estos pacientes".

Así, recordó que en la autonomía, los servicios de Daño cerebral de los Hospitales NISA en valencia (Valencia al Mar y Aguas Vivas) vienen prestando este tipo de servicios desde el año 1998. Posteriormente, otros recursos públicos como las Unidades de Daño Cerebral de los Hospitales Doctor Moliner en Valencia o La Magdalena en Castellón y otros recursos concertados como el Centro de Daño Cerebral sobrevenido Casaverde en Alicante, han permitido el acceso a tratamientos de rehabilitación específicos a un mayor número de pacientes al tiempo que han permitido un mayor conocimiento de esta patología.

Las secuelas

El facultativo aseveró que las secuelas provocadas por el daño cerebral sobrevenido son muy diversas y, por lo general, afectan a las múltiples funciones que regula el órgano dañado: desde la percepción sensorial —vista, oído, olfato, gusto—, alteraciones cognitivas —problemas de atención, concentración memoria, aprendizaje—, y alteraciones en el plano emocional que, en su conjunto y según su gravedad, proyectan diversos problemas en el comportamiento, las relaciones sociales y familiares y la propia autonomía personal.

Afirmó que los problemas generados tras una lesión cerebral se desprenden de las múltiples funciones que regula el órgano dañado —el cerebro—: desde la percepción sensorial al movimiento coordinado y sutil, la combinación entre recuerdos y nuevos aprendizajes, la planificación, el control emocional y modulación del comportamiento, habilidades necesarias para decidir desde los alimentos para una comida a la posibilidad de convivir en familia o llevar a cabo una actividad en equipo.

"La alteración en estos funcionamientos, suele dar lugar a limitaciones mixtas —físicas, cognitivas, conductuales—, que en muchas ocasiones no son respondidas por los recursos de apoyo actuales", afirmó. En este escenario, agregó, "se requiere innovar hacia respuestas multidisciplinares y con capacidad de adaptación a cada etapa y tipo específico de necesidad, puesto que existen situaciones variadas entre las personas con daño cerebral".

Así, los expertos en daño cerebral, según confirmó, "coinciden en la necesidad de una intervención neurorrehabilitadora, de comienzo precoz, para potenciar los mecanismos de recuperación espontánea y curso prolongado para poder alcanzar la mayor recuperación funcional y social de la persona".

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