Según decidió por unanimidad el jurado, que emitió su fallo el pasado 6 de marzo de 2007 en Valladolid, Fernández Álvarez realizó una "aportación de primerísimo orden a la historia del siglo XVI español y de la época y figura de Carlos V, muy especialmente".

Asimismo, los miembros del jurado resaltaron la labor de difusión pedagógica "de alta calidad" del conocimiento de la historia de España "entre el gran público dentro y fuera de nuestras fronteras" realizada por el premiado.

El historiador y escritor reconoció entonces, en declaraciones a Europa Press, la "insuficiencia" de conocer la Historia a través de los "errores" que la marcaron y que conlleva dejar de lado los aciertos que, a su juicio, deberían servir para "confortar" a la sociedad.

Especialista en la época y la figura de Carlos V, Fernández Álvarez destacó que en los momentos "más difíciles" la Historia sirve para aprender de los errores pero también para "confortar" con los aciertos y, tras calificar de "insuficiente" el papel de la Historia como recordatorio de todo aquello que no debería repetirse, abogó por difundir los aciertos que protagonizaron el devenir histórico.

"El historiador tiene la misión de dar un pasado a la sociedad para procurar conciliar y unir, pero no desunir", señaló Fernández Álvarez, quien apostó por una Historia que sirva de "ayuda y soporte" y no de "obstáculo" y que permita tender la mano y crear "concordia" en vez de "crispar" y emplear la historia "como arma arrojadiza".

Uno de los deberes de los historiadores, según consideró, tiene que centrarse en transmitir un mensaje de lo que fue el pasado para que el pueblo "lo haga suyo".

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