Los tesoros funerarios de Barcelona
Una carroza de lujo, la Federica, cuyo conductor es el Ángel Negro, expuesta en el museo. Jordi Soteras
El sentimiento de ser transportados a  otra época invade a los visitantes con detalles que muestran desde la contemporaneidad, con los vehículos fúnebres motorizados con todo lujo de detalles, a las carrozas tiradas por caballos, entre las que sobresale la Imperial que se usó en los funerales del alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, cedida para tal ocasión por el Ayuntamiento.

Piezas únicas

La simbología de la muerte queda patente en el refinamiento de los ornamentos y tallas de madera, algunas de un gran valor artístico, igual que el vestuario original que lucen los maniquíes. A sus pies, el adoquinado original de la ciudad contribuye a dar más realismo.

Llama la atención lo cuidado del vestuario, no sólo de los maniquíes, sino también de los uniformes utilizados en las ceremonias fúnebres de todos los tiempos.

En otras vitrinas, los aperos, ornamentos y elementos de pompa que adornaban a los caballos en otras épocas.

La Gran Dummond es la carroza estelar, de origen francés, del s. XVIII, construida en París por la casa Cellini, fabricantes de la alta sociedad napoleónica. El máximo esplendor fúnebre se localiza en la Federica, una carroza sin co- chero que en su lugar ocupa el Ángel Negro, recargada con todo tipo de símbolos de la muerte en el siglo pasado.

- Gratis. c/Sancho de Ávila, 2 . Más información en www.sfbsa.es. Consultar visitas por grupos.