Danza Invisible
El grupo malagueño Danza Invisible. ARCHIVO

Aquella pizzería en la que la banda solía comer tras los ensayos les ha inspirado para volver, siete años después, con Tía Lucía, un disco de versiones que homenajea a Eddy Grant y Michael Jackson, entre otros artistas.

Sólo en Málaga, su tierra, han vendido 2.000 copias con un periódico local, y están encantados, porque son "como las 20.000 de hace diez o quince años". Así nos lo cuenta el alma de Danza Invisible, Javier Ojeda.

El suyo es un disco sorpresa…
Cuando llevas ya muchos discos publicados piensas que sacar una colección de canciones sin más tiene poca fuerza para el oyente, aunque sea maravillosa. De hecho, aquel que sacamos en 2003, Pura danza, que es uno de nuestros mejores trabajos, no tuvo la repercusión merecida, seguramente porque era el número 16. Y una de las cosas que teníamos pendientes era un disco de versiones, por eso lo hemos llevado a cabo.

Y se gestó en una pizzería…
En las conversaciones previas nos planteamos hacer desde un revival hasta un disco de la movida, pero decidimos que estaba ya muy visto. Y de repente se me ocurrió hacer un homenaje a las canciones comerciales que sonaban en la radio en los 80, y era la música que sonaba en la pizzería Tía Lucía, en una emisora local. Ponían éxitos americanos, canciones de cantautores… un repertorio distinto del típico ochentero.

Conseguir un sello personal es una de las cosas más difíciles que hay en la músicaY tan distinto, desde Eddy Grant a Hilario Camacho.
Pero suena a Danza, ¿a que sí? Es que somos fagocitadores, yo me pongo a cantar y soy capaz de que cualquiera parezca Danza Invisible (risas). Conseguir un sello personal es una de las cosas más difíciles que hay en la música.

¿Qué es su grupo en la música española?
Una isla paradisíaca (risas) Lo digo en el sentido de que no nos parecemos a nadie, incluso dentro los 80 siempre tuvimos un estilo muy peculiar. Y al mismo tiempo, siempre hemos sido independientes e ido por libre. Creo que hay pocos españoles a los que no les guste ninguna canción nuestra.

¿Le cansa su propio Sabor de amor?

Te contaré una anécdota. Cuando se casó la hermana de nuestro guitarrista, hace un par de años, y fue a elegir la música de la boda, le dijo el encargado: "Espero que no me pidáis la de Sabor de amor, porque la ponen en todas las bodas de Málaga...". Y ella le respondió: "Pues me parece que vas a tener que hacerlo…" (Risas).

¿Qué ha estado haciendo estos años?

¡No he parado! En 2006 saqué un disco en solitario muy arriesgado, Polo Sur, nada comercial pero del que estoy muy satisfecho. He escrito artículos para periódicos locales, he participado en eventos de música para poesía, he hecho de coordinador de grupos de universidad de Andalucía, etc. Lo primero, por la economía; lo segundo, porque me encanta.

¿Y el resto del grupo?
Antonio ha producido discos, por ejemplo el de Sergio Conteras, y ha hecho arreglos para muchos artistas. Chris se ha dedicado a la fotografía. Cada uno tiene sus cosillas...

¿Les atrae la nueva hornada de grupos?
A mi me gustan mucho los grupos nuevos que salen, pero me da mucho coraje que no suenen en las emisoras. Creo que hay gente haciendo cosas muy buenas en español, y si nos ponemos, en Cataluña también hay una nueva escena bastante interesante de grupos cantando en catalán. Si no tienes prejuicios absurdos con el idioma, molan un montón.

¿Se ha comprado algún disco últimamente?

Uno de Nathan Abshire, que hace música cajun.

Siempre tuvo gustos muy exóticos…
(Risas) A mi me gustan muchas cosas. También me he comprado hace poco un álbum de un músico de jazz que se llama Don Byron. Pero también me mola el rock…

BIO. Danza Invisible nació en Málaga en 1981. Suyos son éxitos sonados como Sabor de amor o la versión A este lado de la carretera. Su líder y cantante es Javier Ojeda.

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