Los 215.000 perros que viven en la capital dejaron el año pasado más de dos millones de kilos de cacas; limpiarlas le cuesta al Ayuntamiento de Madrid 2,5 millones de euros, según denunció ayer el PSOE. De todos los excrementos dejados por los canes, sólo se han recogido un millón a través de los 2.320 sanecanes y de las 54 motocacas que hay instalados.