El presidente de Estados Unidos y último Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, quiere un futuro con menos armas nucleares y este jueves en Praga se ha dado el primer paso con la firma entre EE UU y Rusia de un acuerdo de desarme nuclear que sucederá al START, que expiró el pasado diciembre.

En este nuevo convenio ambas potencias se comprometen a reducir su arsenal atómico en dos tercios, lo que supone limitar a 1.550 ojivas el arsenal de cada una de las partes y a 800 el número de lanzaderas. El límite que impone el nuevo tratado es un 74% más bajo que el establecido en el tratado START de 1991, y un 30% más bajo que el límite de ojivas listas en el tratado de Moscú firmado en 2002.

El tratado pone fin a la separación entre EE UU y RusiaDurante la rueda de prensa posterior a la firma del tratado, Obama ha asegurado que se ha puesto fin a la "separación" entre los dos países, que la firma abre un "nuevo espíritu de consenso" y que se abre el camino para recortes aún mayores de los arsenales nucleares de ambos países.

Por su parte, Dmitri Medveded, ha afirmado durante su discurso que el nuevo START garantiza la seguridad estratégica del mundo".

Aunque las fotos y los titulares se los han llevado Obama y Medveded, los albores del acuerdo de Praga se sitúan en 2006 en San Petersburgo, cuando Vladimir Putin y George Bush se reunieron para establecer el marco del diálogo para el relevo del START.

Los últimos coletazos de la denominada 'guerra fría'El acuerdo de Praga supone, entre otras cosas, el fin definitivo, y en negro sobre blanco, de los últimos coletazos de la denominada 'guerra fría', ese acoso económico, político e ideológico entre los bloques capitalista y comunista que comenzó tras la Segunda Guerra Mundial y cuyo final se sitúa a partir de la caída del muro de Berlín (1989) y el intento de golpe de Estado en la URSS (1991).

Las armas nucleares han sido siempre una forma de sacar pecho de las potencias y meter miedo a los posibles enemigos. Con este cambio de rumbo en su política armamentística, Estados Unidos se compromete, con ciertas precauciones, a "no utilizar ni a amenazar con armas nucleares" a los países que no cuenten con estos arsenales y cumplan sus obligaciones dentro del Tratado de No Proliferación.

Los políticos estadounidenses son como vaqueros. En cuanto tienen problemas, llevan las manos a sus pistolasEl 'pistón nuclear' baja entre EE UU y Rusia, pero Obama sigue mirando de reojo a Irán y a su potencial atómico. La Casa Blanca exige que tanto Irán como Corea del Norte cambien sus reglas y reduzcan su arsenal atómico.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, lejos de considerar la nueva política de Washington una amenaza para su país, prefirió menospreciar la presión de Obama y achacarla a su "falta de experiencia" y a que es "un político aficionado". "Los políticos estadounidenses son como vaqueros. En cuanto tienen problemas, llevan las manos a sus pistolas", añadió.