María Antonia Trujillo, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca en el Congreso de los Diputados y responsable, junto a Jordi Sevilla, del taller de economía de la fundación Ortega y Gasset, donde actualmente está trabajando en el informe sobre Política de vivienda en el siglo XXI, ha sido entrevistada por el portal inmobiliario Fotocasa.

La anterior ministra de Vivienda (2004-2007) ha defendido su labor, que dice que resultó más efectiva porque ponía en peligro un provechoso status quo, poniendo como ejemplo la polémica de los minipisos.

También ha sido muy crítica y ha mostrado su preocupación por la situación del sector, que si no se soluciona en los próximos meses, cree que podría empeorar. Considera que sacar el gran stock existente debe ser la principal prioridad.

¿Cómo evolucionará el sector inmobiliario en los próximos meses?
Creo que en este semestre se tiene que solucionar necesariamente, tiene que haber una solución porque si no nos podemos encontrar un repunte de la crisis en el sector inmobiliario todavía peor. Esto no creo que pueda aguantar más. No se trata ya de analizar si nuestra crisis tienen forma de V, de W, de triple V de L.

Esto tiene un límite y el límite es que hay en España una situación de crisis económica, con muchos ciudadanos en situación de desempleo que no pueden comprar y si quieren comprar no obtienen la financiación adecuada. Y por otro lado hay   una espera, hay una demanda de vivienda que está esperando a que los precios vengan mejor que probablemente tiene posibilidades.

Se necesita un ajuste inmediato y con carácter imperioso. Y yo creo que se tiene que producir en los próximos meses sino esta situación es inaguantable.

Antes no había nada hecho y todo se hizo. Y no ha habido nuevo después ¿Debería haberse creado antes la cartera de Vivienda?
Indudablemente. La política de vivienda tiene tantas patas, económicas, sociales... que a veces la competencia es tan transversal que hubo cuestiones que no se llegaron a aprobar por el Gobierno aunque sí a plantear. Recuerdo la polémica que se originó en su día con el equilibrio entre las deducciones con la compra y el alquiler.

¿Cuál es el mejor recuerdo que guarda de su etapa como ministra?
La verdad es que en mi ministerio me dejé la piel. Ahora vemos el Ministerio de Vivienda como algo que existía, pero lo tuvimos que crear desde cero. Había días que no teníamos ni para desayunar. Era un ministerio que se crea en el mes de abril con una estructura orgánica, pero presupuestariamente no estaba dotado. Hubo que crearlo todo.

Me dejé la piel litalmente. Pero para mí todo fue satisfactorio. Pusimos en marcha una política de vivienda que en España eran inexistente y se aprobaron yo creo que los instrumentos más importantes en política de vivienda como una nueva legislación del suelo con criterios del siglo XXI, el código técnico de la edificación, estadísticas, rehabilitación...

Creo que lo hicimos todo. Es que yo no he visto después nada nuevo en política de vivienda. Inclusos esas ayudas a la renta básica de emancipación eran las ayudas que ya existían dentro del Plan Estatal de Vivienda que se introdujeron por primera vez en el plan de choque que aprobamos en julio de 2004, nada más llegar al gobierno.

Es decir, es que no ha habido, nada, pero nada nuevo después.

¿El Gobierno está haciendo todo lo posible en materia de vivienda para salir de la crisis?
No, yo creo que no. La prueba está en que tenemos un gran problema en nuestro país con el sector inmobiliario, las medidas aprobadas no han sido efectivas, la deducción fiscal todavía no está aprobada aunque yo no la comparto, en definitiva.

Creo que la primera medida que hay que adoptar, y no lo digo ahora, lo he dicho desde hace mucho tiempo y en los medios de comunicación otras personas piensan lo mismo es sacar el stock inmobiliario para que el país pueda volver a funcionar.

Cualquier medida que intentara cambiar aquello que nos estaba haciendo ricos era una medida peligrosa.¿Por qué no calaron en la sociedad sus medidas?
Pues porque el objetivo era que el sector inmobiliario nos hacía ricos a todos, desde las administraciones hasta a los ciudadanos, por lo que cualquier medida que puediera suponer un cambio o alterar los mecanismos tradicionales del mercado que nos hacían a todos ricos era una medida peligrosa.

En el país viviendas de pocos metros, los minipisos, han existido siempre, siguen existiendo, tanto en el mercado libre como en el protegido. Recuerdo a a un diputado convergente catalán  en el Congreso de los Diputados que me preguntaba en una comparencia sobre los minipisos, cuando bajo el Gobierno de Puyol se aprobaron los decretos de habitabilidad que establecían en Cataluña el límite de una vivienda en 15 metros cuadrados.

Intenté hacer pedagogía dando dossiers sobre los decretos de habitabilidad de las CC AA (las que  los tenían, por que algunas se regían por normativa preconstitucional) donde se veía que los metros cuadrados de las viviendas eran 15, 17, 2o, 22... pero cualquier medida que intentara cambiar aquello que nos estaba haciendo a todos ricos era una medida peligrosa.