Candela Peña: "Mi método no es 'hacer de', sino 'sentir como'"

  • Protagoniza ''La isla interior', que se estrena el viernes.
  • En la película encarna a una mujer herida que esconde un secreto.
  • En el reparto, Alberto San Juan, Cristina Marcos y Geraldine Chaplin.
La actriz Candela Peña.
La actriz Candela Peña.
Jorge París

Desde el primer momento bromea con el periodista y, como sugieren sus personajes, no puede estarse quieta un momento. Simpática, charlatana, cercana y una magnífica actriz: su trabajo en La isla interior, que se estrena este viernes, es magnífico.

¿Cómo se encuentra a dos días del estreno de la película?

Trabajo muy poco, hace un año y medio que no estreno una película y estoy muy nerviosa. Además, he puesto mucho en este personaje, porque es el mejor guión que he leído en mi vida y porque quería estar a la altura. La película puede gustar más o menos, pero yo he podido dar más que nunca.

¿Qué piensa cuándo te llega el guión?

Fue hace cinco años, antes de Princesas. Para empezar, fue el primero y único con el que he llorado al leerlo. Además tuvimos que esperar cuatro años hasta poder rodarlo, y fue justo cuando mi padre cayó enfermo. Estuvo muy grave, así que se me juntó todo.

Un papel así, ¿complica la vida o la alivia?

Sirve para echar muchos demonios fuera. Pero también te obliga a plantearte cosas, porque nunca había trabajado en un registro tan oscuro. El personaje tiene una herida muy profunda, es muy tortuoso, y todos los que le rodean sienten algo parecido. Asumen que se necesitan, se reconocen entre ellos, pero no es suficiente. Es muy difícil representar a una familia tan unida pero con tanto dolor: han tenido una infancia aterradora y les ha quedado un dolor enorme. En cualquier momento pueden estallar. Son patitos feos, pero pretenden vivir como cisnes, aunque no pueden.

¿Qué sintió la primera vez que vio la película?

Casi me muero. Soy muy mala para ver mis películas: salgo de la sala, entro, sufro mucho y casi siempre me parece que mi trabajo es una mierda. Lo has vivido tanto que te asombra que no salga a la luz tanta comedura de cabeza. En este caso, más. Soy muy expresiva, muy mediterránea, y este personaje es muy controlado. Pese a ello, le puse una forma de andar muy concreto, algo ruidoso, llamativo. Es también muy niña, muy infantil.

¿Suele aportar muchas cosas?

Los directores tienen que frenarme, porque soy María Creativa. A veces hasta me paso. Pero los directores de La isla interior, Félix Sabroso y Dunia Ayaso, me han facilitado crecer como actriz. Me han llamado para todas sus películas, y hemos viajado mucho de un género a otro.

¿Por qué repitieron con usted?

No lo sé, la verdad. Cuando empecé, creía que por hacerlo bien, por dejarme los huevos, todos los directores querrían llamarme de nuevo, pero no ha sido así.

¿Con qué directores trabaja más a gusto?

Sabroso y Ayaso me dejan aportar ideas, y son muy amigos. Fernando León, por ejemplo, es muy distinto. Es todavía mejor escritor que director, y te marca todo: los tiempos, la cadencia... No te deja hacer lo que quieres. Pero yo soy muy bien mandada: me adapto a lo que me echen. Si me dejas, eso sí, me desboco, pero si me impones algo lo asumo.

¿Se siente ya una veterana?

¡Qué va! Me da la sensación de seguir siendo una primeriza, que cualquier chiquillo de una serie me da mil patadas. Tienen más tablas que yo, ¡son más estrellonas!

Dice que trabaja poco. ¿Qué hace mientras?

Trabajo poco en el cine, pero no paro. Acabo de dirigir un corto. También estoy diseñando una línea de zapatos.

¿Le gusta más que actuar?

Lo que más me ha gustado, siempre, es actuar. Desde los cuatro años bailo y voy a clases de interpretación, pero creo que el actuar es algo que se tiene o no se tiene. Es como la elegancia: Goya Toledo, por ejemplo, la tiene. Sin más, no la ha aprendido. Yo, en cambio, siempre he sido muy peliculera.

¿Qué ha aprendido en todos estos años?

Que, en cualquier papel, menos es más. También he aprendido a lidiar con mis inseguridades, como persona y como actriz. He aprendido a admitir que soy lo que soy, y que no debo ser otra cosa.

Suena curioso, viniendo de una actriz.

Tienes que estar limpio, ser utilizable. Eres un recipiente donde otro vuelca su historia. No tienes que tener papeles incorporados en tu personalidad. Mejor ser, simplemente, lo que es, para que no se solapen otros yoes con los personajes.

¿Por qué es tan querida?

Supongo que por que valoro mucho mi trabajo. Porque no puedo trabajar en un proyecto que me parezca una mierda. Me gusta tanto actuar que viviría lo contrario como una traición.

¿Tiene algún método?

No "hacer de", sino "sentir como". Hacer cine es contar una realidad que no existe, y yo soy el vehículo para que otro cuente una historia. Que alguien te dé la responsabilidad de eso, que te entregue el corazón de un personaje para que lo hagas latir es un subidón tremendo.

¿Qué deja usted en cada personaje, y qué le dejan ellos?

Meryl Streep, a quien admiro mucho, dice: "Quién ha visto toda mi carrera sabrá cómo soy". Es verdad, vas dejando cosas tuyas y cogiendo de cada personaje. En la calle Carretas las putas me gritan ¡Princesa!, y eso me da la vida. O haber conocido a las mujeres que conocí en un centro de maltratadas de Toledo. O la mujer que me ha ayudado en La isla interior. A ella le debo este papel, y también se lo regalo.

BIO

Nació en Gavá (Barcelona) en 1973. Su nombre de pila es María del Pilar. Ha ganado dos premios Goya: por Te doy mis ojos y por Princesas.

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