El consumo de aceite de oliva ha disminuido entre los españoles en los últimos 30 años, aunque se ha incrementado la ingesta de frutas y verduras. Es una de las principales conclusiones de los expertos que participaron en la Conferencia Internacional de Escuelas de Hostelería, Eurhodip 2005, celebrada recientemente en Madrid.

De acuerdo con los datos de las encuestas de presupuestos familiares elaboradas por el INE, los españoles hemos cambiado nuestros hábitos alimenticios de forma significativa.

En este sentido, desde los años sesenta se ha producido una importante caída en el consumo de pan, legumbres, patatas, pastas y arroz (alimentos ricos en hidratos de carbono complejos), si bien ha aumentado el consumo de carnes, principalmente, cerdo y pollo, y otros alimentos, como pescado, leche y queso.

Los españoles también hemos aumentado el consumo de frutas y verduras, aunque tomamos menos azúcar y menos aceite de oliva. Precisamente, el aceite de oliva se encuentra entre los alimentos considerados como «grasas de adición», llamadas así porque representan aproximadamente el 20% de la ingesta energética diaria, y cuya importancia es fundamental en la condimentación de la dieta española. Igualmente, se ha detectado una caída en el uso de la manteca de cerdo y un aumento en la utilización de otros aceites vegetales de semillas (sobre todo de girasol).

Analizando el reparto de la ración energética en España, se observa cómo casi un 40% nos la aportan las grasas de los alimentos y, dentro de éstas, las saturadas, a las que se atribuyen los efectos más perjudiciales para la salud, y que representan el 13%.

Diferencias por comunidades

En lo que se refiere al consumo de grasas por comunidades, las que más toman son Aragón, Cantabria, Castilla y León, Galicia, Navarra, el País Vasco y La Rioja. Por el contrario, Baleares, Canarias, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Madrid destacan como las que menos. Las diferencias son sustanciales, pues entre la que ostenta el mayor consumo de lípidos por persona y día (Cantabria, con 161,9 g) y la que menos (Valencia, con 111,6) existe una diferencia de 50 gramos y casi 15 en grasas saturadas.