Un discapacitado pide a la EMT que habilite dos plazas para poder viajar en autobús

  • Enrique, un discapacitado de Carabanchel, está "harto" de no poder ir en bus porque su sitio siempre está ocupado por un carrito de bebé.
  • Se ha dirigido al Consorcio de Transportes para reclamar que los autobuses tengan dos plazas para personas con movilidad reducida.
    Enrique, en la parada del autobús nº35, que utiliza con frecuencia para llegar al centro.
    Enrique, en la parada del autobús nº35, que utiliza con frecuencia para llegar al centro.
    JORGE PARÍS

    Enrique González ve con resignación cómo uno de sus autobuses habituales, el n.º 35 (Carabanchel Alto-Plaza Mayor) vuelve a dejarlo en tierra. La razón: que una mamá con su carrito de bebé ocupa la plaza para personas con movilidad reducida.

    Este vecino de Carabanchel, de 40 años y delineante de profesión, lleva casi dos años llamando a todas las puertas y exponiendo su caso ante el Consorcio de Transportes, el Defensor del Pueblo y el Ayuntamiento de Madrid. A todos ellos sólo les pide una cosa: "Que los vehículos de la EMT tengan dos plazas para personas con movilidad reducida. Y si no es posible, que al menos sea la persona con una discapacidad quien tenga prioridad para ocupar el puesto".

    "Me he encontrado con mamás que se niegan a cerrar el carrito porque dicen que tienen derecho. ¿Y es que yo no lo tengo?", se pregunta ya "harto" Enrique. Desde la EMT aseguran que están haciendo todo lo posible para cubrir las necesidades de las personas con movilidad reducida y que casi 300 de los 1.090 coches de la flota ya cuentan con doble plataforma, es decir, con dos plazas. Eso permite que puedan viajar al mismo tiempo un discapacitado y una mamá con su carrito.

    Además, desde la empresa pública confían en que los viajeros apliquen el sentido común para no dejar a nadie en tierra y que, siempre que sea posible y en condiciones de seguridad, las mamás faciliten la subida a bordo de las sillas de ruedas. Una opinión que comparten en Famma, la Federación de Discapacitados, donde celebran el avance realizado para que este colectivo pueda usar cada vez más el transporte público.

    La polémica del carrito plegado

    La pesadilla de muchas mamás acabó el 1 de enero de 2007. A partir de ese día, y gracias a un decreto del Consorcio Regional de Transportes, los carritos de bebé pueden subir desplegados al autobús. Hasta entonces era necesario plegarlo antes de acceder. Pero con el decreto llegó también la polémica. Discapacitados como Enrique critican que la normativa no señale quién tiene preferencia para ocupar la plaza en caso de coincidir y los iguale a los carritos. El Consorcio dice que lo hizo así para evitar "discriminar" a nadie.

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