La falta de participación de los padres en la educación es un problema en España

  • El funcionamiento del Consejo Escolar se traduce en burocracia.
  • Los canales de comunicación escuela-familia son deficientes.
  • Son conclusiones de una investigación de la UE.
Niños en una clase de preescolar.
Niños en una clase de preescolar.

Un proyecto de investigación de la Unión Europea, en el que participan siete instituciones europeas y las regiones asociadas de La Rioja y Lombardía (Italia) remarca la ausencia de dinámica de participación real y efectiva de los padres en el sistema educativo español.

Esta es una de las conclusiones de las fases iniciales del proyecto Construcción de los indicadores de la participación de los padres en la enseñanza obligatoria, que comenzó a elaborarse el año pasado y que finalizará en 2011 con la aplicación experimental en La Rioja y Lombardía de los indicadores que resulten de esta investigación.

Los datos los ha facilitado la catedrática de Derecho y responsable de la Cátedra Unesco Ciudadanía Democrática y Libertad Cultural de la Universidad de La Rioja (UR), Ana Vega, coordinadora en España del proyecto, en el que también participan instituciones de Italia, Portugal, Rumanía, Suiza y Reino Unido.

Esta fase del proyecto, Ana Veha ha constatado que todos los agentes involucrados en el proceso educativo coinciden en que "las debilidades de la participación de los padres en el sistema educativo español no obedecen prioritariamente a un deficiente desarrollo normativo, sino más bien a la ausencia de una cultura o dinámica de participación real y efectiva".

Mucha burocracia

Los datos recabados, ha dicho, indican que "el funcionamiento habitual del Consejo Escolar se traduce, en muchas ocasiones, en actuaciones puramente burocráticas que provocan la apatía, la indiferencia o la inoperancia de los padres en cuestiones que son fundamentales para la calidad educativa del centro".

También, a veces, se registra una falta de transparencia por parte de los centros en la comunicación de sus proyectos educativos, así como en los procesos de evaluación, en los que no se implican de manera constructiva a los padres, según Vega.

Se ha referido a que, "en líneas generales, los canales de comunicación escuela-familia y entre los representantes de los padres y el resto del colectivo son deficientes".

Algunos de los obstáculos que ha citado para la efectividad de la dinámica participativa son "el clima de desconfianza difundida entre los distintos actores de la educación en los centros y la despreocupación de algunos padres que abandonan sus responsabilidades educativas casi por completo en el profesorado".

"La actitud reivindicativa y poco constructiva de determinados padres que tratan de compensar la desatención cotidiana de los hijos con un proteccionismo malentendido y la falta generalizada de formación para la participación de los padres" son otros de los obstáculos que ha mencionado.

El equipo investigador cree que es necesario replantear ciertas formas de participación de los padres en el gobierno, control y gestión de los centros educativos.

Por ello, ha propuesto que las "carencias" y "disfunciones" detectadas a través del proyecto deben servir para el diseño de mejores herramientas y nuevos módulos de formación, "capaces de sanear las debilidades en las dinámicas actuales", ha precisado.

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