Derribando los molinos de viento
Alumnas del IES Ciudad Jardín derribando el muro del odio, fanatismo y violencia del mundo. Caco Rangel
Es sólo un párrafo del texto que se leyó ayer en este instituto. Los chavales construyeron su muro de la intolerancia, símbolo del odio y la violencia del mundo. Lo levantaron con los ladrillos del machismo, el racismo, la xenofobia y el terrorismo. Recordaron a Ana Frank, a las maltratadas, a los inmigrantes muertos y a las víctimas del 11-S. Como el de Berlín, al final, el muro cayó.

Abdul El Jarabi. 17 años. «Intolerancia es no respetar a las personas distintas o con alguna minusvalía. Soy marroquí y la verdad es que se portan bien conmigo. La violencia escolar no me preocupa porque no la sufro. El acto del patio me ha gustado mucho».

Salud Mateo. 16 años. «El racismo, la xenofobia y la violencia son actos intolerantes. Hay que respetar por encima de la raza, el sexo o la religión. Yo soy gitana y no tengo problemas en el cole. Lo que más me ha gustado es cuando han derribado el muro».

Melani Horning. 16 años. «El acto contra la intolerancia ha estado muy bien, ha sido curioso. Me ha sorprendido, y creo que ha servido para informar de estos temas. Intolerancia es la violencia y las violaciones, que no están nada bien».