Los forenses certifican que la ciudadana china fue estrangulada cuando estaba "de espaldas"

Los forenses que hoy declararon ante el juez por el caso de la ciudadana de nacionalidad china descuartizada en 2008 en Jerez de la Frontera (Cádiz) certificaron que la víctima falleció "por asfixia", tras ser estrangulada por el presunto agresor, su pareja, cuando ésta estaba "de espaldas".

En este sentido, los expertos aseguraron que el cuello de la mujer presentaba un surco "uniforme e inequívoco" de que había sido atacada "por detrás" cuando se encontraba en el baño.

En su declaración los peritos también explicaron que la mujer presentaba cortes de "desmembramiento de las extremidades" a la altura del hombro y de la cadera que denotaban "habilidad y destreza", y apuntaron que "estaba muerta" cuando el cuerpo fue "seccionado".

En la segunda vista del juicio, que hoy quedó visto para sentencia, también declararon los policías locales que acudieron tras el suceso al domicilio. Allí, encontraron a la propietaria del inmueble, también de nacionalidad china, que señaló al imputado y éste "se levantó del sofá e hizo el gesto con la mano de que le pusiéramos las esposas".

Asimismo, pese a que el inculpado declaró el pasado lunes llevar bebiendo "todo el día", los efectivos descartaron que oliera a alcohol, al tiempo que aseguraron que su aspecto era "tranquilo".

Tras las indicaciones de la arrendadora, los agentes se dirigieron al dormitorio donde estaba el cadáver y comprobaron que la pared del pasillo "tenía manchas de sangre", al igual que el cubo y la fregona.

Una vez dentro de la habitación, vieron el cuerpo de la víctima "en posición fetal" dentro de una maleta y "con los brazos detrás del tronco", por lo que precintaron todo y dieron aviso a la Policía Científica.

En este sentido, los efectivos de la Policía Científica, que se cruzaron con el presunto agresor en la escalera, hicieron hincapié en la mirada "extremadamente fría y tranquila" que tenía "para lo que había hecho" y el "fuerte olor" que presentaba la vivienda.

En la inspección ocular realizada, los funcionarios encontraron en la bañera "un trozo de tela negra simulando a un cordón", mientras que en una bolsa que había en el lavadero encontraron "otro resto del cordón" empleado para estrangular a la mujer, ropa de la víctima "mojada y ensangrentada", "dos hachas y un cuchillo de cocina de grandes dimensiones", entre otros "innumerables" indicios.

En el juicio también prestaron declaración compañeros de piso y "conocidos", tanto de la fallecida como del procesado, que llegaron al lugar de los hechos una vez consumado el delito y vieron al imputado en el baño "fregando el suelo", además de "manchas de sangre" en las paredes.

Tras las conclusiones de todas las partes, que mantienen su calificación de los hechos como un delito de asesinato, el jurado popular se retirará mañana para deliberar y emitir el veredicto.

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