Inspectores de Consumo realizan en 2009 casi 86.000 controles para desterrar del mercado productos inseguros

Andalucía introduce en la Red de Alerta europea 111 artículos, de los que en su mayoría son productos de calzado y juguetes

Los inspectores de la Dirección General de Consumo de la Consejería de Salud llevaron a cabo durante el año 2009 un total de 85.995 controles para evitar que productos inseguros se comercializaran, vendieran y llegaran finalmente a los consumidores y usuarios de Andalucía, unas actuaciones que tuvieron su origen en la Red de Alerta, un sistema europeo de intercambio rápido para la comunicación y el flujo de información por vía telemática para la detección y localización de productos inseguros.

Según indicó la Junta en una nota, éste ha sido uno de los datos hechos públicos hoy durante la reunión del Consejo Andaluz de Consumo, órgano en el que participan la Administración autonómica, las asociaciones de consumidores y la patronal andaluza y que aborda el seguimiento y desarrollo de las políticas en esta materia en Andalucía.

Dicha red, de la que se excluyen los alimentos, los medicamentos y productos sanitarios, que ya cuentan con mecanismos específicos para la vigilancia en dichos ámbitos, funciona en tres niveles, esto es, las comunidades autónomas, el Instituto Nacional de Consumo (INC) y la Unión Europea, y consiste en "un instrumento práctico y ágil para controlar la presencia de este tipo de productos inseguros en el mercado".

La Junta explicó que cuando una comunidad autónoma o cualquier miembro de la Unión Europea localiza un producto que presenta riesgo para la seguridad de las personas, lo comunica al INC que, a su vez, se encarga de transmitir la información al resto de comunidades autónomas y a la Dirección General de Sanidad y Protección de los Consumidores de la Comisión Europea.

El Gobierno andaluz, por su parte, traslada a las provincias, a través de sus delegaciones provinciales, y a los municipios con competencias en consumo las notificaciones recibidas desde el INC y las propias realizadas por Andalucía para intercambiar rápidamente información sobre las medidas adoptadas, las medidas oportunas que sea necesario tomar (localizar el producto, inmovilizarlo, retirarlo e incluso destruirlo), y sobre el seguimiento de las mismas.

En concreto, durante 2009 se notificaron a través de este sistema un total de 2.647 alertas en el conjunto de Europa, de las que 937 (el 35,4 por ciento) fueron generadas en España y el resto (1.710) correspondió a artículos inseguros notificados por otros países de la UE. Más de la mitad (el 55,65 por ciento) de los productos incluidos en la Red de Alerta europea en 2009 fue importado de países no comunitarios, mientras que el 14,54 por ciento procedió de países comunitarios, el 28,75 por ciento tenía origen desconocido y sólo algo más del uno por ciento tenía origen español.

Calzado y juguetes acaparan la mayoría de los avisos

Andalucía, por su parte, introdujo en esta Red de Alerta un total de 111 artículos, de los que en su mayoría (en casi el 73 por ciento de los casos) se trató de productos de calzado, seguidos de los juguetes, que supusieron el 10 por ciento del total de las alertas.

Los artículos de broma y los artículos deportivos supusieron el 4,5 por ciento, respectivamente. El resto de los artículos incluidos por Andalucía en la Red de Alerta se repartió entre diversas categorías de productos, minoritarias en el conjunto de este sistema telemático de vigilancia.

En cuanto a los riesgos que mayoritariamente entrañaban los productos introducidos por Andalucía en la Red de Alerta, destacan las lesiones cutáneas, que suponen un 70,4 por ciento del total y la asfixia, con un 7,8 por ciento. Ahogamiento, riesgo de incendio o quemaduras son otros de los riesgos que presentaban, en menor medida, los productos incluidos en este sistema de seguridad.

La Junta resaltó que "la inspección y el control del mercado para evitar la presencia de productos que puedan entrañar algún tipo de riesgo para la seguridad de los consumidores es una de las prioridades de la Consejería de Salud, a través de su Dirección General de Consumo, desde donde, además de la labor inspectora, se prima una línea estratégica de formación, educación y orientación de las personas consumidoras para un consumo cada vez más responsable, sostenible y solidario".

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