Los hermanos del hombre cuyo cadáver apareció en el Tajo, en Toledo, dicen que "jamás faltaba" sin avisar

Una de sus cuñadas afirma que el acusado estaba dolido por la nueva relación del difunto con un joven armenio y "en ningún caso feliz"

Los hermanos del hombre cuyo cadáver apareció en el río Tajo, a su paso por la localidad toledana de Cebolla, en septiembre de 2006, aseguraron hoy que el fallecido "jamás faltaba" de su casa sin avisar por lo menos a su madre, así como que cuando viajaba "siempre" hacía las maletas con varios días de antelación "para que no se le olvidara nada" y que con anterioridad nunca había ido a un retiro espiritual.

En la segunda sesión del juicio con jurado popular que se celebra en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Toledo contra J.G.A.N., el hombre de nacionalidad colombiana acusado de un delito de asesinato con alevosía por la muerte de su compañero sentimental, de 48 años; los hermanos del difunto señalaron también que su hermano era una persona "muy meticulosa y organizada" y que "nunca tenía el teléfono apagado".

Igualmente, reconocieron que su hermano mantenía una relación sentimental con el acusado al que la mayoría afirmó conocer como la pareja del fallecido y aseguraron que su hermano siempre se trasladaba a todas partes, "incluso a por el pan", en coche porque la gasolina la pagaba la empresa.

Según manifestaron, el último día que vieron a su hermano fue hacia el 9 de septiembre de 2006 en el cumpleaños de una de sus sobrinas, día en el cual aseguraron que se encontraba "bien y muy contento", mientras que el acusado, que también estuvo presente en la celebración, estuvo "un poco retirado, preocupado por algo y callado cuando normalmente no era así".

"muy ilusionado"

En este sentido, apuntaron, sobre el estado en el que su hermano se encontraba en el partido Alternativa Española, del que era miembro, que "estaba muy ilusionado" y que a alguno de ellos les había comentado que iba a optar incluso a un cargo electo, por lo que a ninguno les transmitió una posible preocupación por el hecho de que se conociera su orientación sexual dentro de partido y que pudiera tener problemas por ello.

De otro lado, sobre la denuncia de la desaparición del fallecido, los hermanos explicaron que no lo hicieron inmediatamente porque se fiaban de la versión que les había contado el acusado en la que aseguraba que se había ido de retiro espiritual, y que no fue hasta cuatro días después cuando comenzaron a dudar y a presionarle para que denunciara.

En cuanto a las razones por las que no acudieron junto al acusado a realizar la denuncia de desaparición, todos ellos coincidieron en señalar en que este tipo de denuncias las tiene que hacer el compañero sentimental del desparecido porque es el que tiene todos los datos. Así, uno de ellos dijo que "si yo desaparezco, quien denuncia es mi mujer, no mi hermano".

En cuanto a la relación del fallecido con el acusado, uno de los hermanos afirmó "que no podía ir bien" porque en el mes anterior de su desaparición habían convivido juntos en las casa de Villanueva del Pardillo (Madrid) dos días porque ambos estaban de viaje, el fallecido en Armenia y el acusado en Torremolinos (Málaga).

Dolido y no feliz

A este respecto, una de las cuñadas del fallecido, que aseguró tener una buena relación con el acusado con el que hablaba "a menudo", subrayó que en una de las conversaciones que mantuvo con J.G.A.N. le contó la relación que mantenía su cuñado con el chico armenio y que le noto dolido por ello y "en ningún caso feliz".

En este sentido, señaló que le comentó que el acusado "estaba muy preocupado" por esta nueva relación del fallecido con el joven armenio y que le sugirió que abandonara a su cuñado. Propuesta ante la cual le respondió que "no sabe —el fallecido— lo orgulloso que soy yo".

Durante el juicio también testificó el que fuera abogado de la familia y amigo del fallecido que aseguró, sobre los consejos que dio tanto al acusado como a uno de los hermanos a la hora de poner la denuncia, que le preocupaba que saliera a la luz la condición sexual del difunto porque la llevaba con absoluta intimidad. Razón por la cual les dijo que lo valoraran y les recomendó denunciar lo sucedido con la prudencia que suponía el hecho de que se había ido a un retiro espiritual.

Finalmente, también testificó la madre del fallecido que manifestó que su hijo la llamaba "todos los días" a su casa y que no conocía sus horarios de trabajo, únicamente que "trabajaba mucho y que estaba muy contento". Además, añadió que no tenía conocimiento de las reuniones de partido a las que acudía su hijo.

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