La prolongación de la avenida Ventisquero de la Condesa, que conecta la M-40 con el barrio de Mirasierra y a los futuros desarrollos de Arroyo Fresno y Montecarmelo, quedó inaugurada ayer por la mañana, aunque no entró en servicio hasta por la noche por problemas de señalización.

El Ayuntamiento prevé que 12.000 vehículos usen a diario esta vía, que ha costado 9 millones de euros y se ha construido en 19 meses. En los casi tres kilómetros que tiene la nueva avenida, hay dos tipos de trazado: uno urbano, en el tramo más cercano a Mirasierra, y otro a partir de la glorieta y hasta la conexión con la M-40 con apariencia de carretera y una calzada más ancha.

Más de 100 árboles

La nueva infraestructura incluye un plan de ajardinamiento de la zona. Se han plantado 108 árboles, 1.740 arbustos en 6.110 metros cuadrados de zona verde.

Los vecinos temen que la avenida se convierta en una vía rápida, peligrosa para los peatones. «Tememos que el flujo de vehículos que llegue a través del nuevo enlace aumente las velocidades en el barrio», explicó Paco Mediavilla, de la asociación Arroyo del Fresno.

Sin chabolas en Pitis

Uno de los efectos colaterales de la prolongación del Ventisquero de la Condesa ha sido la eliminación del poblado chabolista de Pitis, situado en pleno trazado de la nueva vía. De aquel núcleo de infraviviendas, sólo quedan tres de las 160 chabolas que llegó a reunir. El Ayuntamiento está a la espera de la orden judicial de desalojo para su definitiva eliminación.