Tirana
Una calle de Tirana, cruzada por un canal. EFE

Tirana es la única ciudad europea en la que menos del 20% de las calles tiene nombre, pero gracias a un proyecto financiado por la Unión Europea (UE) la capital de Albania dispondrá pronto de un sistema moderno de direcciones y señalización.

Durante más de un año, un grupo de expertos del Ayuntamiento, de la Academia de las Ciencias y del Instituto de la Lengua Albanesa ha seleccionado los nombres de figuras no politizadas nacionales e internacionales que llevarán las nuevas calles de la ciudad.

Esta semana, empleados del Ayuntamiento han comenzado con la colocación de las primeras placas indicadoras con los nuevos nombres de las principales calles de la capital albanesa. El proyecto, que prevé también la numeración de los edificios, casas y negocios, tiene previsto terminar en 2011 y forma parte de un programa financiado con 4 millones de euros por la UE.

Ante esta caótica situación, la gente aprendió a orientarse mediante las cosas más conocidas de su entorno, como hoteles, monumentos...
Al final de la dictadura comunista aislacionista, que duró casi medio siglo (1945-1991), Tirana era una pequeña ciudad, prácticamente sin coches y con apenas 213 calles. Pero 20 años después del inicio de la época democrática, la capital albanesa cuenta ya con más de 1.100 calles y avenidas nuevas, todas ellas sin nombre y sus edificios sin números.

En 1990, la ciudad tenía unos 250.000 habitantes, pero con la llegada de las nuevas libertades, incluyendo la de moverse por el país, Tirana es hoy el hogar de un millón de personas. Los nuevos capitalinos llegaron desde las zonas atrasadas rurales del norte y del sur del pequeño país balcánico, considerado hasta hoy de los más pobres de Europa.

De manera vertiginosa y caótica, sin planificación urbanística y en medio de una gran corrupción, se construyeron dentro de los límites capitalinos dos "ciudades" ilegales, con viviendas de hasta 15 pisos -el triple de altura de las existentes hasta entonces- que han usurpado parques, calles, campos, plazas y otros espacios públicos.

La falta de direcciones claramente definidas dificulta la vida cotidiana de los habitantes de Tirana, de la administración local y también de las empresas de servicios. Los bancos tienen problemas para encontrar las direcciones de sus clientes, y las cartas enviadas desde el interior y exterior muchas veces no llegan al destinatario, incluso las decisiones judiciales.

Ante esta caótica situación, la gente aprendió a orientarse mediante las cosas más conocidas de su entorno, como hoteles, monumentos históricos, restaurantes o antiguas fábricas comunistas destruidas y en ruinas hasta hoy.

"Hogar del oso"

Así, las paradas de los autobuses urbanos han sido bautizadas por los chóferes con nombres como "Hogar del oso" en referencia al restaurante del mismo nombre, la "Chimenea", "Antiguas tiendas", "Torres gemelas", "Cristal", "Pizzeria Kolonat". La mayoría de los edificios carece de números y la gente los identifica según los colores y los dibujos realizados por el alcalde Edi Rama, quien hace 10 años ordenó pintar y decorar las fachadas.

"Los recibos de la luz e incluso las sentencias de los tribunales nos llegan a la dirección 'edificio de flechas'", explica entre risas Mentor, habitante de un edificio decorado con enorme flechas de color amarillo dibujadas sobre un fondo verde, situado en una de las calles principales de Tirana.

Pero en general para los carteros la distribución de las cartas resulta un verdadero quebradero de cabeza y para los médicos de urgencias los mayores problemas surgen de noche cuando no hay nadie en la calle a quien preguntar por ciertas direcciones.