Ninguno de los 114.368 pacientes adscritos al hospital de Sant Joan puede estar ingresado en su domicilio, con su familia, bajo vigilancia y con la visita de un médico y/o enfermero a diario.

Los enfermos de los barrios de El Pla, Juan XXIII, Cabo Huertas, Playa de San Juan y el Barrio y las poblaciones de Mutxamel, El Campello, Sant Joan y Xixona, entre otras, deben quedarse en el hospital hasta estar completamente recuperados.

Sanidad ha reconocido «el beneficio que supone», aunque ha excusado su carencia «por la falta de recursos materiales y humanos».

¿Las ventajas? «Un importante ahorro económico», así como una agilización en el tiempo de ingreso de pacientes que esperan a ser hospitalizados, según el Sindicato de Enfermería de Alicante (Satse) y otras fuentes médicas consultadas.

También se reducirían las listas de espera para operaciones –al quedar libres unas 40 camas al día del hospital de Sant Joan– y las infecciones propias de los hospitales. Pero, sobre todo, supondría un beneficio para los enfermos, la mayoría de ellos oncológicos, posquirúrgicos y crónicos.

Esto supone «un agravio comparativo respecto al resto de hospitales que sí tienen  la unidad de hospitalización (UHD), como los de Alicante, Elda, Elche, Vega Baja y Dénia», según el Satse.

Ante esta situación, el sindicato ha exigido en reiteradas ocasiones a la Administración su puesta en marcha.

Menos molestias para la familia

Una de las ventajas principales es que el enfermo puede estar en su casa acompañado de sus familiares. Esto evita una posible depresión del enfermo y molestias de movilidad para los familiares. La hospitalización domiciliaria es una alternativa asistencial eficaz que garantiza la continuidad, evita ingresos, acorta estancias y satisface a pacientes, familiares y profesionales, según Sanidad.