Greta Garbo
Exposición de Greta Garbo en Milán. Salvatore Ferragamo

Greta Garbo y Salvatore Ferragamo se conocieron en Hollywood en 1927. Estuvieron juntos el tiempo suficiente para que el italiano hiciera un par de zapatos a medida para la sueca.

Actriz y zapatero se volvieron a encontrar en 1949, esta vez en Florencia. Ella entró a la tienda de él con un viejo par de sandalias de cordones. "No tengo ningún zapato -le dijo-, y quiero caminar". Cinco sesiones después, la estrella abandonaba el comercio con 70 pares, todos sencillos y cómodos.

El estilo de Garbo era minimalista, confortable, práctico y deportivo

Algunos de estos modelos se exhiben en La Triennale de Milán hasta el 4 de abril y, posteriormente, en Florencia. El misterio del estilo -así se llama la exposición- reúne también piezas de ropa y accesorios que pertenecieron a la actriz y que nunca antes se habían mostrado. Hay trajes de firmas como Pucci y Givenchy, así como una colección de maletas de Louis Vuitton.

De institutos, museos y colecciones privadas proceden algunas prendas que Garbo lució en el cine. Se han recuperado, por ejemplo, el vestido con escote bordado que la sueca llevó en Inspiración y el que se puso en La reina Cristina, diseñado por Adrian Adolph Greenberg para Metro Goldwyn Mayer.

El estilo de Garbo era "minimalista, confortable, práctico y deportivo", como destaca la comisaria de la muestra, Stefania Ricci. Ella puso de moda las gabardinas entalladas en la cintura. En su día, las lucieron tantas mujeres que se decía que había dado lugar a una generación entera de Mata Haris.