No es por restar méritos a esos navegantes de diseño, que lucen bonito y más en Sanxenxo, pero después de su primera jornada, es para dudar de que lleguen tan olímpicos a la Capetón (Cape Town, Ciudad del Cabo) que el chafardeo marinero de estas rías hizo legendaria por sus prostíbulos.Podían haberles preguntado cómo llegar.

Allá los mandó la idea de Valentín Paz Andrade de pescar «merluzas grandes como homes» y traerlas a puerto en buques congeladores, y entonces sí  hubo una épica de sustanciosos efectos colectivos.

Los de la Volvo se quedan en el cañonazo con pólvora del Rey, sin diana ni bala. Y en la parafernalia se ha perdido por ejemplo, la fecha de conexión AVE con Oporto. La conexión Volvo, a eso voy, no nos acerca ninguna Capetón.