La violencia callejera que castiga las calles francesas se ha propagado como la pólvora a Bélgica, Holanda y Grecia. En la capital belga, Bruselas, la Policía detuvo en la madrugada de ayer a 50 personas tras incendiar 27 vehículos. En Holanda, los incidentes se reprodujeron en Rotterdam, y en Grecia varios jóvenes dañaron el edificio del Instituto Francés en Atenas y quemaron varios coches.

En Francia, la violencia volvió a hacer acto de presencia por decimoséptima noche consecutiva. El balance: 212 detenidos, 374 vehículos incendiados y dos agentes heridos.

París vivió una noche relativamente tranquila, custodiada por más de 3.000 policías. Lyon ha seguido el ejemplo parisino y ha prohibido desde las dos de la tarde y durante las cinco horas siguientes las reuniones en la calle.

Por su parte, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, aseguró que detrás de muchos de los disturbios no sólo hay grupos de inmigrantes sino también colectivos anarquistas. El Gobierno galo ha anunciado que esta misma semana empezará a expulsar del país a los primeros inmigrantes condenados por estos incidentes callejeros.

Ayuda de la UE

La Comisión Europea anunció ayer que está dispuesta a desembolsar 50 millones de euros para ayudar a Francia con los disturbios que sufre desde hace 17 días.