Así se concluye en un estudio elaborado por la UCE y que titulado 'No es oro todo lo que reluce', y en el que sus técnicos visitaron diversos establecimientos y páginas web de las principales franquicias de este sector.

En la conclusión de este estudio, presentado hoy en Mérida, se destaca que en estos establecimientos, la valoración de las joyas se hará "sólo por su peso y la calidad del oro con el que esté fabricado", y "no importa su diseño y su exclusividad", por lo que concluye que el dinero que se recibirá es "infinitamente menor" que el que se pagó por ella en su momento.

Añade la UCE que el precio que estos establecimientos pagan por el oro "es muy inferior al de la cotización oficial", y de hecho aseguran que "pagan aproximadamente la mitad de su valor real".

Por ejemplo, explica que la tasación del día 25 de febrero para un gramo de oro era de 26,08 euros; en los establecimientos visitados nos pagan 14,00 euros y en las webs, entre 14,06 y 15,35 euros. "El negocio para ellos es claro, pues compran el oro a los particulares mucho más barato de lo que lo harían en el mercado y después, obviamente, lo venden al precio normal", señaló la UCE.

Práctica legal

Se trata de una práctica "perfectamente legal", a juicio de la UCE, quien apuntó que existe un "gran desconocimiento general" sobre el funcionamiento de este sector, y los ciudadanos "ignoran que existen alternativas", señaló.

Añade además este colectivo que los establecimientos de 'Compro oro' no permiten, por lo general que el ciudadano vuelva a comprar sus joyas. De hecho, "nadie podrá comprarlas, pues lo habitual es que se envíen a una empresa especializada para que las funda y fabrique otras nuevas".

"Una vez que aceptamos el dinero y firmamos el correspondiente recibo, podemos despedirnos de realizar cualquier reclamación que necesite de la propia joya para ser sustentada", señala la UCE.

También en internet

Respecto a la venta de oro a través de Internet, la UCE apunta que las joyas "han de ser tasadas por el establecimiento", por lo que la empresa solicitará que el cliente les envíe sus joyas "sin más justificante que el documento de la agencia de transporte", y "una vez en su poder, pasará un tiempo hasta que se realice la valoración".

Si al recibir la valoración el cliente está en desacuerdo con ella, podrá solicitar su devolución, con lo que habrá "desembolsado una cantidad que, de asegurar el envío para no tener riesgo de extravío, puede suponer una cantidad de dinero importante".

En ese sentido, la UCE alertó de que "es perfectamente posible, como de hecho ha ocurrido en alguna ocasión", que, alegando error por su parte, "el empresario mande un dinero con el que no estamos de acuerdo porque las joyas ya han sido fundidas".

Por todo ello, la UCE recomienda "huir absolutamente del uso de internet para este tipo de operaciones".

Finalmente, este colectivo explicó que quien recurre a este tipo de negocios, "y esa es la explicación de que hayan crecido tanto en época de crisis, es una persona desesperada, que no tiene ningún ingreso pero sí unas deudas que se ve obligado a pagar si no quiere perder la casa o el coche y que ante esta situación, acepta casi cualquier cosa".

"Nuestra recomendación es clara: no recurra a estos establecimientos si no es total y absolutamente necesario", concluye la UCE.

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