Ratones de laboratorio
La investigación se ha llevado a cabo con ratones de laboratorio. ARCHIVO

Ya había estudios previos que habían puesto de manifiesto que las personas con sobrepeso tenían diferentes tipos y cantidades de microbios viviendo en su intestino que las personas con un peso saludable.

El siguiente paso era averiguar la razón, y para ello los científicos de la universidad de Emory en Atlanta se han dedicado a estudiar a los ratones.

Aquellos ratones con un sistema inmunitario alterado (tenían carencia de la proteína TLR5, encargada de controlar la proliferación de bacterias intestinales)  eran un 15% más gordos y tenían más problemas para regular la presión sanguínea, colesterol y la insulina, conocido como síndrome metabólico y precursor de enfermedades como la diabetes o de problemas cardíacos.

La razón por la que comen más no es simplemente que las calorías son baratas y disponibles.  Lo hacen por un apetito incrementado originado sus bacterias intestinales. Todos, humanos y ratones, nacemos con un tracto digestivo estéril que con el paso del tiempo y la introducción de los primeros alimentos va llenándose de bacterias.

La teoría de este estudio es que esa deficiencia de TLR5 es precisamente la causa de que esos ratones tengan diferentes y más número de bacterias en sus intestinos, lo que les lleva a tener mucho más apetito, el síndrome metabólico y cierto grado de inflamación intestinal.

Para probarlo transfirieron estas bacterias a los intestinos vírgenes de ratones recién nacidos. Y efectivamente estos animales comenzaron a comer más, desarrollar inflamación y problemas para procesar la insulina.

Es más, si se les ponía a dieta no engordaban, pero el síndrome metabólico persistía. Este segundo aspecto sólo mejoraba con un tratamiento antibiótico.

El profesor Andrew Gewirtz, uno de los responsables del estudio, aseguraba así a la revista Science que "la gente se hace obesa por que comen más, pero ésto sugiere que la razón por la que comen más no es simplemente que las calorías son baratas y disponibles. Comen más por un apetito incrementado originado por los cambios en sus bacterias intestinales".

Ya hay otros estudios que demostraban que las bacterias que viven de y en nosotros influyen en cómo absorvemos la energía de los alimentos.

¿Sería posible cambiar el tipo de bacterias? De momento es muy complicado.

Además, todavía queda un largo camino de investigación por delante. En una investigación china publicada recientemente en Nature se habían enocntrado hasta mil tipos diferentes de bacterias en el intestino humano.