Los hechos sucedieron en enero de 2009 cuando el acusado tuvo una discusión con el propietario del puesto colindante al suyo en el mercadillo de la avenida de Europa, donde ambos ejercían la venta ambulante. El motivo, según el escrito inicial del fiscal, fue el espacio físico utilizado por cada uno para colocar los puestos.

Una vez que terminaron de discutir y cuando la víctima se encontraba agachada de espaldas colocando un cajón de frutas, el acusado, según las conclusiones provisionales de la acusación, a las que tuvo acceso Europa Press, "de forma súbita", propinó con el filo de un hacha de 40 centímetros un golpe en la cabeza al otro hombre.

Éste se volvió y recibió un segundo golpe en la cabeza, lo que le hizo caer al suelo. La víctima padeció un traumatismo craneal y varias heridas en la cabeza, lesiones por las que podría haber muerto si no llega a recibir asistencia médica. Además, presenta secuelas como trastorno por estrés y cicatrices, según la Fiscalía.

El acusado, según el ministerio público, ocultó el hacha debajo del asiento del conductor de la furgoneta de su mujer, que estaba aparcada en la zona, y salió huyendo, aunque fue convencido por sus familiares para que se entregara a la Policía, lo que hizo el mismo día a penas dos horas más tarde.

Para el fiscal, los hechos constituyen un delito de asesinato en grado de tentativa, por el que solicita ocho años de prisión; pero además pide que se le prohíba acercarse a la víctima a menos de 300 metros o hablar con ella durante 10 años y el pago de 15.000 euros por las secuelas y otras cantidades por la curación.

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