Gimeno hizo estas declaraciones a los medios de comunicación tras el incendio que esta madrugada arrasó la caravana en la que vivía una familia extensa de etnia gitana y que le costó la vida a una niña de tres años, mientras que sus hermanos de 8 años y un año y medio resultaron heridos y fueron trasladados al Hospital Infantil.

Por su parte, el padre, de 25 años se encuentra en la UCI del Hospital Clínico, y el abuelo, de 45 años, está ingresado en la Unidad de Quemados del Hospital Miguel Servet.

El vicealcalde explicó que esta familia con tres ramificaciones familiares "no estaba de forma estable" en Zaragoza y relató que procedían de Ejea de los Caballeros y posteriormente se asentaron en Calatayud, ambas ciudades en la provincia de Zaragoza, y llegaron a la capital aragonesa hace ahora algo más de un año, estimó Gimeno.

Desde los Servicios Sociales del Ayuntamiento "no se había actuado con esta familia porque no estaba estabilizada en Zaragoza", precisó Gimeno, para añadir que "la historia de esta familia sí era conocida" y explicó que "no en todos los casos se puede actuar con el programa de reubicación en viviendas".

Así, dijo que para aplicar este programa en las familias que viven en asentamientos "primero tienen que querer las personas porque la actuación de los Servicios Sociales tiene que ser sin conflicto" y precisó que "no se puede prohibir a nadie el asentamiento", a excepción de que sea en una zona privada y el propietario lo denuncie.

Erradicación del chabolismo

El Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón tienen suscrito un convenio anual de un millón de euros para la erradicación del chabolismo, de los que la mitad se destinan al programa de realojo en viviendas. En este programa, también se colabora con entidades como Cáritas, la Fundación Federico Ozanam y la Asociación de Promoción Gitana.

Desde el Ayuntamiento se actúa, en primer lugar, en los asentamientos en los que habiten menores de edad para procurar que estén escolarizados, algo que, reconoció, a veces entraña dificultades porque las "familias sueles desplazarse y presentan una gran movilidad".

Otros datos que ofreció Gimeno atañen a los enclaves de asentamientos en Zaragoza que se localizan en el entorno del Pabellón Príncipe Felipe, con once familias y 44 personas, y Cogullada, cerca de Mercazaragoza, donde hay doce familias y 45 personas.

De todas estas familias, ocho están ubicadas en pisos en altura de Zaragoza-Vivienda a las que se les hace un seguimiento porque "no es fácil que se habitúen a vivir en una vivienda por la movilidad que presentan estos colectivos", dijo Gimeno, al tiempo que señaló que esta tarea tarda años. Además, otras nueve familias están en proceso de asignarles una vivienda.

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