Mel Gibson: "Dirigir es ser el cocinero. Actuar, ser el huevo"

  • Vuelve a actuar en 'Al límite', que se estrena este viernes.
  • Encarna a un policía que ve morir a su hija.
  • Pasó por España, donde sólo le da tiempo "a comer jamón".
El actor, en Madrid durante una presentación de una película.
El actor, en Madrid durante una presentación de una película.
JORGE PARÍS

La entrevista con Mel Gibson transcurre en dos días consecutivos. En el primero, frente a una cámara, está simpático y bromista. En la segunda, ya sin cámaras por medio, no levanta la vista del papel en el que está dibujando. Pura desgana. ¿Tiene Gibson un mal día o, simplemente, es que sólo le vale la pena ser educado cuando una cámara puede registrarlo?

Tras siete años sin hacerlo, vuelve a protagonizar una película. ¿Cómo se sintió?

Actuar es como montar en bicicleta: nunca se olvida. Así que estuve a gusto.

¿Por qué dejó de actuar?

Después de tanto tiempo, sentí que me faltaba frescura, así que creo que me marché en el mejor momento. Así es cómo hay que irse: cuando estás arriba del todo. Y, cuando vuelves, sólo queda intentar hacerlo todavía mejor.

¿Cómo es Thomas Craven, el personaje que le ha hecho volver?

Un tipo en pleno ataque de nervios y en una situación muy difícil. Su hija acaba de morir, pero quiere seguir portándose bien con ella porque se siente en deuda. Tiene un enorme cargo de conciencia y mucha culpabilidad.

La película está llena de conspiraciones y mentiras, políticas y policiales. ¿Refleja la realidad?

Desde luego. Lo raro no es que nos engañen u oculten cosas, sino que no lo hicieran. Cualquier gobierno responsable maneja una agenda oculta repleta de cosas que no sabemos. Lo raro no es que sucedan estas cosas, sino que salgan en las noticias. Vivimos muy poco enterados de por qué pasan realmente las cosas.

¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar en el cine?

Si eres actor, trabajar con un buen director. Si eres guionista o director, el concebir la idea, realizarla y solventar un montón de problemas en el camino. Lo peor, esto. El marketing. Tener que viajar por todo el mundo para vender la película: ¡Vengan a verla! Pero tampoco lo llevo tan mal. Tengo que hacerlo por contrato, el estudio lo necesita y se lo merece. Así es como nos ganamos la vida, ¿verdad?

¿Cómo puede afectar la crisis económica al cine?

Los productores empiezan a entenderlo: las películas eran demasiado caras. 200, 300 millones de dólares... Ahora no se puede malgastar como antes. Hay que recortar en lujo y gastos, porque si no los proyectos no saldrán adelante. Creo que es algo que será bueno para el cine.

Como director, usted ha tenido bastante libertad y podido crear proyectos muy personales. ¿Por qué?

En realidad, todo el mundo puede hacer lo que quiera, siempre que tengas dinero. Si puedes conseguirlo, puedes rodar lo que te dé la gana. Aunque pueda no gustarle a mucha gente. No te lo van a prohibir: simplemente, no apostarán ni medio dólar en ti.

Entonces, usted ha sabido conseguir el dinero...

Gracias a mi trayectoria. Y a mi credibilidad. Que he ido adquiriendo con el paso del tiempo.

¿Qué le queda por contar como actor o como director?

Si tuviese una respuesta, estaría en problemas. Sólo levantarse ya es un desafío. Todo lo que se nos cruza en la vida es un reto. Sé que los tengo, me los encuentro constantemente, pero no puedo decirte cuáles son porque no los tengo tan claros. Es cuando me enfrento a ellos cuando tengo que pensarlos y, sobre todo, ver si estoy a la altura. La vida es simple: o flotas o te hundes.

Como usted, muchos grandes actores han terminado dirigiendo. ¿Por qué?

Para mí era lo lógico. Cuando empecé a actuar ni se me ocurría, pero después vi que era un gran desafío, algo muy atractivo. Y desde que dirigí mi primera película me ha fascinado.

¿En qué se diferencia de la actuación?

Tienes mucha más presión sobre ti, se trabaja mucho más tiempo y se gana mucho menos dinero. Más allá de eso, tienes que pensar de otra forma. Se acabó la autoindulgencia: ya no piensas sólo en ti mismo, sino en todo lo que rodea a la película. Dirigir es como ser el cocinero. Actuar, ser el huevo que forma parte del plato.

Durante estos años, ¿reflexionó mucho sobre su trayectoria como actor?

No, fue un proceso más continuo. No era un antes y un después, sino dos trabajos que en cierta forma se solaparon. Además, estaba demasiado ocupado aprendiendo a escribir guiones ya dirigir como para andar dándole vueltas a mi pasado.

¿Dónde le veremos la próxima vez?

De nuevo como actor, y dirigido por Jodie Foster. Después, quiero volver a dirigir un guión en el que ando ahora mismo.

¿Sobre?

Vikingos. Ambientado en el siglo IX.

Braveheart, La pasión de Cristo y Apocalypto también eran históricas. ¿Por qué?

Me gusta crear un mundo donde pueda recrear una historia. En realidad, cualquier historia puede ambientarse en cualquier momento, porque los humanos nos repetimos. No importa tanto el momento en el que transcurren los hechos, sino lo que pasa en la cinta. Mi objetivo es contar una historia atractiva, que haga ir a la gente al cine. Si es en el pasado o en el futuro no me importa.

¿Cómo lleva todos estos viajes promocionales?

No muy bien, porque no haces otra cosa que trabajar. Lo más que podré hacer será salir un rato a la calle, dar un paseo, mirar a mi alrededor mientras me enciendo un puro y decir: magnífico. Y después, adiós.

Así que no puede decirme mucho de Madrid...

Creo que es la tercera vez que he estado, pero no conozco nada. Lo que más he hecho ha sido comer jamón. Es delicioso. Lo que mejor conozco aquí.

También trabaja como productor.

Sí, aunque no me implico tanto como cuando dirijo o actúo. Tengo consejeros delegados, gente que se ocupa más del día a día. Por supuesto, la última palabra siempre la tengo yo. Pero no tengo tiempo para estar encima de todo.

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