Luis Crespo es un vecino de Valencia que lleva prácticamente encerrado en su casa desde hace casi cuatro años. Luis tiene 82 años y sufre una hemiplejia que le impide moverse y en su edificio no hay ascensor. Los vecinos están de acuerdo pero llevan tres años esperando la licencia del Ayuntamiento, que se la denegó en un primer momento porque el proyecto no cumplía con los requisitos de seguridad.

Antes solía bajar con ayuda de amigos y familiares, pero desde 2006 ha dejado de bajar, por miedo a caerse. Cuando ha de ir al médico, su hija llama a una ambulancia para que lo bajen.

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