El portavoz parlamentario y de la Ejecutiva del PSE-EE, José Antonio Pastor, consideró hoy que es "de extraterrestres" que la izquierda abertzale no nombre en su documento a ETA cuando se demuestra que la banda "quiere seguir matando". Además, afirmó que ayer desperdició "una oportunidad magnífica" en las Juntas Generales de Álava al ausentarse cuando se guardaba un minuto de silencio por el asesinato hace diez años del dirigente del PSE-EE Fernando Buesa.

En una entrevista concedida a Herri Irratia-Loyola media, recogida por Europa Press, Pastor manifestó que no es muy optimista con el texto de la izquierda abertzale porque documentos como éste, "parecidos, similares o semejantes" ha leído muchos, y señaló que en éste "cambian un poco los matices, emplean distintos adjetivos y otros giros lingüísticos".

No obstante, señaló que, cuando alguien hace una reflexión "seria y sincera" a favor de las vías políticas, "algo que ya oímos al señor Otegi en Anoeta", tiene que haber "una conclusión final" y subrayó que llama la atención que "en todo el documento" no se haga "ni una sola mención a ETA".

"Es como si alguien estuviera haciendo una reflexión, no desde Euskadi, sino Laponia. Es que aquí existe ETA y es que se acaban de conocer detenciones esta noche otra vez por la Policía Nacional, más el comando de Portugal, más los detenidos en Los Pirineos", señaló.

Por ello, señaló que "parece que ETA quiere seguir actuando y matando, y que no aparezca una reflexión a esa situación en el documento parece algo de extraterrestres". "Y esa reflexión les llevaría a una conclusión final y es pedir a ETA que desaparezca o desmarcarse definitivamente de la banda terrorista y hacerlo público", apuntó.

Sin madurez

Para el representante socialista, probablemente, la izquierda abertzale todavía no esté "lo suficientemente madura" y recordó que ayer mismo en las Juntas Generales de Álava "se vivió un episodio" cuando se pidió un minuto de silencio con motivo del décimo aniversario del asesinato del líder del PSE-EE alavés Fernando Buesa, y los representantes de la izquierda abertzale se ausentaron del hemiciclo "para no guardar un minuto de silencio".

En su opinión, ésta fue "una oportunidad magnífica para poder demostrar que quieren, de verdad, recorrer ese camino" hacia las vías exclusivamente políticas, y subrayó que éstas "no son buenas señales de que van en serio".

"Ojalá vaya en serio, que pase el tiempo, y esa reflexión lleve a conclusiones definitivas. Porque o ETA desaparece o Batasuna se desmarca absolutamente de ETA, pero no hay medias tintas, no hay atajos, no hay caminos intermedios", añadió.

Según aseguró, "se han hecho muchos intentos con esta gente" en la democracia española, "que ha querido ser generosa", pero recordó que "ha perdido tanta credibilidad en todos estos procesos", del que el último fue "el más serio de todos", y "las condiciones" con las que se abordaron los anteriores intentos "ya no sirven en absoluto".

"Ellos tienen que ser conscientes de eso y no vale la reflexión de pensar 'vamos a ver si lo adornamos y camuflamos un poco con el lenguaje y vamos a retomar una situación que está muerta y enterrada', porque la enterraron ellos con la bomba de la T-4. Eso ya no sirve", aseveró.

Vida política

A su juicio, "éstos no son los mimbres necesarios" para que la izquierda abertzale pueda participar en la vida política. En esta línea, apuntó que "jugar en política es absolutamente incompatible con la violencia", y señaló que la violencia persiste y "quien dice que quiere hacer vías políticas, es incapaz porque, o no quiere o no puede, porque no tiene el coraje suficiente".

"No lo hace, no se desmarca de la violencia, no la rechaza y no pide a ETA que desaparezca, y parece evidente que ETA no está en esa tesis, no está acompañando el discurso de la izquierda radical. ETA quiere seguir matando", señaló.

Por ello, dijo que se sabe "que hay un vínculo establecido entre el mundo de ETA y el del nacionalismo radical, y la gran desgracia que de este país es que los señores de la pistola son los que siguen mandando en la reflexión política".

En esta línea, consideró que "esto no tiene nada que ver con Gerry Adams y el Sinn Féin". "Aquí quien sigue mandando es quien está fuera de aquí, y tiene la pistola y la capucha en la mano. Mientras no se rompa ese vínculo terrible que sigue existiendo entre el mundo del nacionalismo radical y ETA, la reflexión se quedará en papel mojado, y a ellos les corresponde nada más hacer ese ejercicio", advirtió.

Por último, destacó que no es "la democracia ni son los partidos políticos democráticos los que tienen que mover ficha", sino que "aquí el único que tiene que mover ficha es ese mundo, y sabe lo que tiene que hacer, pero no acaba de dar el paso definitivo".

matices en alguna palabra, pero

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