La evolución del hombre tecnológico
La evolución del hombre tecnológico, desde el 'Homo Spectrum', pasando por el 'Homo Consola', el 'Homo Internet' y el 'Homo Gadget' hasta llegar al 'Homo X', el futuro. Archivo

José Mª Martín«Los ordenadores se volverán locos y dejarán de funcionar»; «No se podrá sacar dinero de los cajeros automáticos»; «Los sistemas informáticos volverán al año 1900»… ¿Te suenan estas frases? Eran frecuentes a medida que concluía la década de los noventa y los rumores de caos y catástrofes varias se expandían por todas partes. Sin embargo, el fin del mundo no llegó con el efecto 2000, que pasó por nuestras vidas sin casi darnos cuenta. La corrección del problema –un error de programación que hacía que las computadoras sólo funcionaran durante los años que comenzaran por 19–, costó, eso sí, miles de millones.

El cambio de dígitos supuso entonces una gran preocupación, pero diez años después es agua pasada, y desde entonces, tanto el estilo de vida como las herramientas tecnológicas que están al alcance del ser humano han evolucionado de forma vertiginosa: Internet o la telefonía móvil, por ejemplo, se han convertido en algo tan imprescindible que han revolucionado incluso las relaciones sociales. Salir de casa hoy día sin el móvil puede ser una tragedia –tampoco hay apenas cabinas– y nadie duda de que los lugares físicos de reunión han dejado ya de ser un obstáculo para los internautas.

Así, a falta de un año para el segundo decenio del s. XXI, ya se habla con naturalidad de teléfonos inteligentes –smartphones– y términos como Wikipedia, YouTube, iPod, Facebook o Twitter no resultan en absoluto desconocidos. Es más, ya forman parte de un vocabulario ciudadano que los ha sido asumido con naturalidad. Sin embargo, todos ellos son muy recientes: han nacido, o por lo menos se han desarrollado, en esta última década. Hasta el gigante del momento, Google (1998), comenzó a pisar fuerte en estos últimos años. Antes dominaron los Altavista, Lycos, Msn, Yahoo...

La popularización de la banda ancha a principios de este siglo ha supuesto un cambio básico que ha venido dado por una mejora de las infraestructuras Pero, ¿cuáles han sido los cambios tecnológicos más importantes desde el año 2000? ¿En qué han afectado realmente al ciudadano de a pie? Sin duda, la popularización de la banda ancha a principios de este siglo ha supuesto un cambio básico que ha venido dado por una mejora de las infraestructuras, y también por unos precios más competitivos que han hecho posible que cada vez más gente cuente con conexión en sus hogares. Internet ya no es un lujo y comienza a ser una necesidad. Pese a todo, España sigue siendo, con diferencia, uno de los países más caros de Europa a la hora de acceder a Internet. Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizado a finales de 2009 concluía que «una conexión a Internet en España puede costar 200 euros más al año que en Francia y más que en casi todos los países de su entorno donde la velocidad de conexión, además, es más alta». Y eso sin contar con que las conexiones siguen siendo muy limitadas aún en muchos puntos de la geografía española, donde la banda ancha es todavía ciencia ficción.

La evolución a la web 2.0 ha sido otra de las grandes novedades de la década. Se trata de la segunda generación en la historia del desarrollo de la tecnología web basada en la transformación de Internet en algo mucho más participativo y donde los usuarios se convierten en un elemento completamente activo y protagonista. Los ciudadanos anónimos han tomado el mando y los contenidos generados por el gran público han restado peso a los grandes medios. En estos años se han desarrollado numerosas aplicaciones de gran éxito basadas en la colaboración –ejemplo de ello son YouTube, Wikipedia o, en España, sitios como Menéame–, donde los contenidos parten de los propios internautas. Ese protagonismo del usuario en la Red ha propiciado, además, que cualquiera pueda difundir sus ideas, propuestas, inquietudes u opiniones en cualquier formato, ya sea texto, vídeo, audio, fotografía... Compartir experiencias está a la orden del día, y para ello existen herramientas como los blogs que, a diferencia de hace diez años, cuando iniciar un proyecto personal requería de ciertos conocimientos sobre programación, hoy ya están al alcance de cualquiera.

En estos años se han desarrollado numerosas aplicaciones de gran éxito basadas en la colaboración donde los contenidos parten de los propios internautas En la web 2.0 también habría que incluir el fenómeno digital de los últimos tiempos: las redes sociales. ¿Quién no tiene a estas alturas un perfil en Facebook, Twitter, Tuenti, MySpace o Hi5? Son la sensación del momento y su diversidad ha permitido que casi todas hayan podido encontrar también su sitio: Facebook, para reencontrarse con los amigos de la infancia a los que alguna vez se les perdió la pista.

Tuenti es la gran comunidad de los jóvenes de entre 18 y 25 años. MySpace es otro lugar de interacción social, quizá más enfocado al mundo artístico. Si tienes un grupo de música, es el lugar ideal para promocionarte. Twitter, por su parte, se ha convertido prácticamente en una herramienta profesional. De hecho, un reciente estudio de la Comunidad de Madrid ha señalado al respecto que ocho de cada diez usuarios de Twitter usan esta red social para establecer y mejorar sus contactos profesionales. De Twitter, de hecho, se dice que favorece la creatividad y fomenta y promueve la innovación y el intercambio de ideas.

Pero Internet navega muy rápido y no parece que tenga previsto estacionarse, al menos de momento. Así, y pese a que aún no se ha desarrollado del todo la web 2.0, ya se habla de una nueva versión que volverá a revolucionar el mundo de la world wide web. Sí, se trata de la versión 3.0: la web 3D o web semántica (que modificará el sistema de transmisión de datos)... La realidad aumentada es otro de esos conceptos en boca de todos y con el que ya se ha comenzado a experimentar. Consiste en un conjunto de dispositivos que añaden información virtual a la que ya existe. Su perfeccionamiento permitirá, además, que la información sobre el mundo real que rodea al usuario se convierta en interactiva y digital. Por supuesto, los formatos tampoco dejarán de evolucionar, y no sería de extrañar que dentro de diez años la sensación del momento, el nuevo juguetito de Apple, el iPad que acaba de presentarse al mundo, sea ya un elemento obsoleto.

Conocer la secuenciación completa del genoma humano, así como los de otras especies, está proporcionando gran cantidad de información muy útil de cara al futuro Por otro lado, los expertos coinciden en señalar los avances en la genómica como lo más destacable desde el año 2000 en materia científica. «Es lo que más está cambiando el mundo, sobre todo el de la biología. Conocer la secuenciación completa del genoma humano, así como los de otras especies animales y vegetales, está proporcionando gran cantidad de información muy útil de cara al futuro», apunta el científico y astrofísico Javier Armentia. Lo cierto es que, además de los avances en materia de clonación o en técnicas reproductivas, el genoma está suministrando una serie de herramientas nuevas –como los biochips–, un gran avance en el conocimiento de interacción entre genes y enfermedades…

El Proyecto Genoma Humano, algo así como nuestra guía de usuario, pudo completarse en 2003 y, con él, uno de los grandes proyectos de investigación de la historia. Sin duda, su secuenciación ayudará a tener los marcadores genéticos de muchas enfermedades y también será clave en el desarrollo de nuevos fármacos más eficaces. Además, la terapia génica –inserción o modificación de genes con el fin de eliminar los síntomas de una enfermedad, sobre todo si es hereditaria– aún está en desarrollo, pero ya se ha aplicado con éxito para tratar un determinado tipo de ceguera congénita y se sabe que podría combatir también otras muchas afecciones, como la periodontitis o la hemofilia. Los avances de los últimos años, por otro lado, obligan a replantearse incluso la manera clásica de entender conceptos clave como, por ejemplo, qué es un gen. Y es que los nuevos estudios señalan que lo que antes se consideraba ADN «basura» –denominado así porque se creía inservible– sí cumple en realidad funciones fundamentales en el proceso evolutivo.

También se sabe ahora que existen elementos externos, o epigenéticos, que interfieren en la expresión de los genes, es decir, que todo lo que hacemos puede modificar nuestra genética. Sin embargo, y también pese a los avances en nuevas terapias con células madre, para Armentia estos diez años «son los del fracaso de la medicina, porque no se ha conseguido avanzar demasiado en las enfermedades infecciosas que afectan a una parte importante del mundo pobre, como en los casos del paludismo o el mal de Chagas. Aunque, por otro lado, sí ha habido importantes avances en otras enfermedades como el sida», matiza.

El acelerador de partículas más potente del mundo de momento es sólo una promesa, pero también es el mayor experimento de la historia La astrofísica y la cosmología también han experimentado grandes avances en una década en la que se han descubierto más de 400 exoplanetas (planetas extra solares) y en la que Plutón ha dejado de ser uno de los nueve del Sistema Solar. Por ejemplo, ya se conoce, desde 2003, que el universo tiene 13.730 millones de años, y también se ha llegado al convencimiento de que tres de sus cuartas partes son energía oscura, algo que se escapa a la percepción ordinaria. Haber hallado hielo en Marte, por otro lado, hace que el planeta rojo esconda cada vez menos secretos. Según el astrofísico Javier Armentia «la astrobiología ha comenzado a despegar y el descubrimiento de nuevos planetas aumenta las probabilidades de encontrar alguno con características similares a las de la Tierra».

El mundo de la física, además, está pendiente en estos momentos de un proyecto hasta ahora accidentado, pero del que se espera mucho. El acelerador de partículas más potente del mundo de momento es sólo una promesa, pero también es el mayor experimento de la historia. El gran colisionador de Hadrones (LCH) del CERN aún no ha dado grandes resultados, aunque mantiene en vilo a los físicos porque se piensa que dará muchas pistas que ayudarán a entender el origen del universo, de la materia oscura e, incluso, de la antimateria.

Armentia también señala que «en esta década se ha logrado entender mejor la estirpe humana» y el largo camino recorrido desde hace más de cuatro millones de años cuando Ardi, el homínido más antiguo que se conoce hasta el momento, andaba por Etiopía. Los fósiles de esta hembra Ardipithecus fueron descubiertos en 1994, aunque no se conocieron las investigaciones sobre su origen hasta 2009.

Así, esta fructífera década demuestra que el siglo XXI puede ser todavía fundamental y definitivo para entender la existencia del propio ser humano, pero también para tratar y prevenir enfermedades hasta el momento incurables, desarrollar nuevas vías de comunicación y, por qué no, hasta podría ser clave en la búsqueda de vida, inteligente o no, más allá del planeta Tierra.