Antón Uriarte y Blas Otero
De izquierda a derecha, Antón Uriarte, geógrafo especialista en climatología, y Blas Otero, del CSIC. Jorge París

Dani CabezasPese a que existe unanimidad entre la comunidad científica sobre el cambio climático, aún hay quien sigue poniendo la nota discordante. Les planteamos las siguientes cuestiones a dos expertos en la materia para comprobar que siguen existiendo diferentes puntos de vista sobre el fenómeno:

1. ¿Está cambiando realmente el clima en la Tierra?
2.
¿La culpa la tiene la acción perniciosa del hombre?
3.
¿Qué opina de la cumbre celebrada en Copenhague?

4.
¿Comparte las posturas de los movimientos ecologistas?
5.
¿Qué podemos hacer cada día para mejorar el medio ambiente?
6.
¿Dónde cree que estaremos dentro de 50 años?

A FAVOR: Blas Valero, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

1. Los datos instrumentales (temperatura, precipitaciones) y las observaciones de los efectos del cambio climático (retroceso de glaciares, aumento del nivel del mar, cambios en distribución de especies) durante el siglo XX son incontestables. En España, los datos meteorológicos muestran un aumento progresivo de la temperatura que ha sido especialmente acusado en las últimas tres décadas.

2. El clima es un sistema complejo que ha variado a lo largo de la historia por causas naturales. Sabemos, sin embargo, que el impacto de la actividad humana es enorme. Los cambios que hemos observado durante este siglo sólo pueden explicarse si consideramos esa ayuda extra que le hemos dado al clima para que cambie.

Es desolador comprobar que la respuesta frente a la crisis económica fue rápida y global y no ha sido así frente a crisis ecológicas 3. Ha servido para mostrar a la sociedad la necesidad de actuaciones globales que nos permitan mitigar en lo posible los efectos del cambio climático, manteniendo un crecimiento económico sostenible y justo para el planeta y también para demostrar la poca capacidad de los gobiernos para llevarlas a cabo. Es desolador comprobar que la respuesta frente a la crisis económica fue rápida y global y no ha sido así frente a crisis ecológicas.

4. Todos somos ecologistas en cuanto que queremos lo mejor para el medio ambiente en el que vivimos. Las organizaciones ecologistas pedían una actuación clara y eficaz a los políticos y yo comparto esa necesidad.

5. Reusar, reciclar, consumir menos y de manera más eficiente, ser más solidarios con los que nos rodean y con el medio ambiente y exigir a los políticos que actúen.

6. El panorama a finales de siglo es de unas condiciones más áridas en la mayor parte de España, un elevado aumento de la temperatura media, un descenso de precipitaciones y un aumento de los eventos extremos (sequías, inundaciones).

EN CONTRA: Antón Uriarte, geógrafo especialista en climatología

1. El clima está cambiando siempre. Lo importante es saber si ahora el clima está cambiando muy rápidamente, y yo creo que no. Lleva un siglo de lento e irregular calentamiento. Y es mentira que los fenómenos extremos hayan aumentado. Es simplemente mentira.

2. No hay culpa porque no hay pecado. Que la atmósfera se caliente suavemente es bueno. Quizás intervengamos un poco en este calentamiento, pero creo que es poco en comparación con los cambios naturales en la circulación de las corrientes oceánicas, los cambios en la nubosidad, la evolución de la intensidad solar, el volcanismo, y otros factores no humanos.

En los países desarrollados, enfrentarnos a los auténticos daños que infligimos al medio ambiente. El más importante es el de la sobrepesca 3. Fue una especie de concilio ecuménico medieval, largo e inútil, con asistencia de 45.000 personas social y políticamente bien colocadas, con viajes y vacaciones pagadas a cuenta del erario público la mayoría, en el que, como si fuese una nueva cruzada, se pretendía llegar a un tratado que sustituyese al de Kioto. Pero no se llegó a ningún acuerdo efectivo para la reducción de las emisiones de CO2.

4. Mi interés por la naturaleza no tiene nada que ver con la mística ecologista. Soy geógrafo, y no necesito para nada tener «conciencia ecologista». La tengo de naturalista, que es más sana.

5. En los países desarrollados, enfrentarnos a los auténticos daños que infligimos al medio ambiente. El más importante es el de la sobrepesca. En los países subdesarrollados, intentar que salgan, con tecnología moderna, de la pobreza, que está ligada a la contaminación del aire y de las aguas. El desarrollo eléctrico es un medio importante.

6. En una Tierra más limpia, con humanos más solidarios, pacíficos, realistas y menos místicos y paranoides. Eso es lo que deseo.