Consuelo Rumí
Desde 2004, Consuelo Rumí es la secretaria de Estado de Inmigración. JORGE PARÍS

Susana ElgueaSi hay un político que ha seguido muy de cerca la evolución de la inmigración en España en la década, ésa es Consuelo Rumí (Almería, 1957). Secretaria de Estado de Inmigración desde 2004, ya en el año 2000 era la responsable de Inmigración del PSOE.

¿Cómo resumiría esta década en cuanto al fenómeno de la inmigración?
En estos años hemos vivido un choque migratorio fortísimo, con momentos complicados como el de El Ejido (Almería). Hemos pasado en poco más de una década a tener más de cuatro millones de personas procedentes de otros países. Hemos vivido la etapa del miedo a lo desconocido, de la inquietud por estos nuevos vecinos. Vinieron porque en esos primeros años se produjo mucho crecimiento económico (más del 50% de los empleos creados fueron ocupados por extranjeros). Ocuparon trabajos de baja o media cualificación, sobre todo en la construcción, los servicios y la agricultura.

Llegarán menos por la crisis, por el control de fronteras y por la colaboración con los países de origen ¿Cuál es la situación actual?
Ahora estamos en una etapa de transición que llevará a una nueva fase migratoria caracterizada por la ralentización de la llegada de inmigrantes: van a seguir viniendo, pero no en el número que lo hacían hasta ahora. Llegarán menos por la crisis, por el control de fronteras y por la colaboración con los países de origen. Otra característica es el cambio en el perfil del inmigrante: el mercado va a demandar trabajadores con cualificación, cuyo nivel va elevándose cada vez más.

¿Ha cambiado la sociedad española en estos últimos diez años?
La sociedad ya entiende la inmigración, la considera un fenómeno positivo siempre que sea ordenada. Ya no se oye eso de que los extranjeros venían a quitarnos el trabajo, venían a ocupar los puestos de trabajo para los que no existían candidatos españoles.

¿Qué ha supuesto la crisis económica?
La crisis deja, por ahora, 566.517 extranjeros en paro (385.114 de ellos, extracomunitarios). En 2009, 10.610 personas volvieron a sus países con el programa para desempleados; 4.011, con el de retorno social. Sobre contratos en origen, hemos pasado de los 250.000 en 2007 a unos 180.000 en 2008 y a 20.000 hasta octubre de 2009.

En 2008, el 24% de los niños y niñas que nacieron en España tenían un progenitor o ambos extranjeros. Eso supone unos 124.000 niños ¿Cuál es el reto para los próximos años?
La integración. Al principio, el objetivo era ordenar las llegadas. Ahora, sobre todo en época de crisis, es avanzar en integración, que evitará conflictos y choques. Hay que fijar el objetivo en la segunda generación: españoles hijos de madre o padre (o ambos) extranjeros. En 2008, el 24% de los niños y niñas que nacieron en España tenían un progenitor o ambos extranjeros. Eso supone unos 124.000 niños. De cómo gestionemos su integración dependerá que no haya conflictos y sí igualdad de oportunidades.

¿Ha contratado alguna vez a un inmigrante?
No, pero como en la mayoría de familias de este país, en la mía ha habido personas inmigrantes cuidando de niños. No tendría ningún problema en contratarlo.

¿Qué nota daría a los españoles en su relación con los inmigrantes?
Ahora mismo, un notable. Pero nos queda mucho por recorrer. El camino es el correcto, aunque hay que seguir trabajando, el esfuerzo es de todos y el éxito será de todos.