Epidemia
Unidades especiales japonesas en un simulacro de ataque biológico y de crisis epidémica. Archivo

<p>Javier Rada</p>Un gigantesco temor al estornudo contagió el planeta. La mascarilla se convirtió en prenda de moda. Pandemia, microbio letal, alerta planetaria, la nueva peste... De entre los miedos que marcan nuestro tiempo, el epidemiológico se convirtió en augurio. El mal de las vacas locas inició en 1996 este episodio de terror colectivo a nuevas bacterias y virus. En lo que llevamos de siglo han sido declaradas tres pandemias por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tres virus que activaron un torbellino de alertas, inversiones multimillonarias, titulares alarmistas, controles térmicos en los aeropuertos... Estos virus fueron la neumonía asiática de 2002 (200 muertos), la gripe aviar en 2006 (282 en 6 años) y la gripe A (al menos 14.000).

La industria farmacéutica habría ingresado unos 10.000 millones de dólares gracias a las vacunas "Todas ellas han sido relativamente leves, aunque cuando empezaron se temía lo peor porque los virus eran nuevos y parecían muy agresivos", explica el doctor Salvador Macip, autor del libro Las grandes plagas modernas. Sumadas las cifras de víctimas de las tres no llegan hasta el momento a las que causa anualmente la gripe común: 500.000 al año, según datos de la OMS. Los científicos siguen esperando, sin embargo, la gran peste que no llegó.

Mala gestión y exceso informativo

La gestión de la OMS en la última pandemia de la gripe A ha sido puesta en entredicho, y la organización entonó el mea culpa. "Podíamos haberlo hecho mejor, pero ¿cómo?", afirmó Keiji Fukuda, el número dos de la OMS. Las críticas y las acusaciones de connivencia entre la organización y las farmacéuticas (se calcula que la industria farmacéutica habría ingresado unos 10.000 millones de dólares gracias a las vacunas) llegaron al Consejo de Europa. La OMS tuvo que negarlo.

Las campañas de vacunación fueron un fracaso entre una población que reaccionó expectante al inicio de la gripe en México (cuando aún era llamaba porcina, en marzo de 2009) y que acabó hastiada por los exceso mediáticos. De los 37 millones de dosis de la vacuna adquiridos por el Gobierno español sobraron casi el 90%. Entre las críticas, encabezadas por el epidemiólogo Wolfgang Wodarg, está el hecho de saber por qué la OMS cambió su definición de pandemia tras los primeros brotes. "Estamos pinchando a gente sana", se lamentó Wodarg.

Entre las críticas, encabezadas por el epidemiólogo Wolfgang Wodarg, está el hecho de saber por qué la OMS cambió su definición de pandemia tras los primeros brotes La nueva gripe A entró así en los protocolos de actuación. La OMS baraja la posibilidad de que ocurra una gran pandemia. La historia de la humanidad conjura el potencial destructivo de estas plagas (gripe española, peste bubónica, viruela) y su alta tasa de mortalidad. A pesar de todo, las principales plagas del siglo siguen siendo la malaria, el sida y la tuberculosis, que va en aumento. Sin embargo, la combinación de dos de los nuevos virus aparecidos recientemente podría tener efectos catastróficos. "Una pandemia provocada por un microbio que se contagie fácilmente (como la gripe A) y que tenga la mortalidad elevada (como la gripe aviar) podría causar miles de muertes antes de tener las armas necesarias", dice el doctor Macip. La reacción de la OMS no fue exagerada para Macip. "Pero tienen que mejorar la forma de transmitir la información", alega.

La gestión mediática contribuyó a que se produjera desconfianza en la sociedad. Titulares como "Quiero ser grupo de riesgo" o noticias que hablaban de la mitad de la población europea contagiada extendieron el sensacionalismo, a juicio de Idoia Camacho, profesora de Comunicación de la Universidad del País Vasco y autora de un estudio sobre la gripe A en la prensa española. "Los medios deberían informar, no plantear hipótesis. El tratamiento fue excesivamente amplio y en un tono alarmista. Citaron fuentes institucionales, no independientes. Y se trató de amplificar el miedo transmitido por las autoridades sanitarias. Si llega alguna vez una pandemia realmente destructiva, nadie lo creerá", sentencia.

Calvario en los aeropuertos

Los derechos civiles, como el del derecho al honor o la intimidad, chocan con la creciente aspiración de máxima seguridad Las nuevas medidas de seguridad en los aeropuertos han convertido el avión en el medio más incómodo para viajar. Y plantea dudas acerca del trato recibido por el pasajero, entendido a priori como un sospechoso. Tras el atentado fallido en un avión a Detroit, Estados Unidos ha implementado nuevos sistemas de seguridad. Éstos se suman a la prohibición de llevar líquidos en el avión, un protocolo que provocó rechazo entre la población. Entre los nuevos procedimientos se encuentra el polémico escáner corporal, un sistema que desnuda virtualmente a los pasajeros. España ha supeditado su implantación a la decisión conjunta de la UE. El ministro de Fomento, José Blanco, afirmó que es "inevitable" el uso de estos escáneres.

Sistemas de control biométricos y un exhaustivo control de materiales potencialmente explosivos se encuentran en la prioridad del marco pactado entre la UE y EE UU en materia de seguridad aérea. Los derechos civiles, como el del derecho al honor o la intimidad, chocan con la creciente aspiración de máxima seguridad. «Debemos velar por la protección de la libertad, la intimidad y la imagen personal», dice Norbert Bilbeny, catedrático de Ética. "La seguridad es importante, pero no podemos perder los papeles y que nosotros mismos olvidemos reivindicar nuestra dignidad", añade.