Desola: "Soy dramaturgo por casualidad, un autor chusquero, sin formación teatral"

  • La crítica y el público reconocen sus textos teatrales.
  • Ha recibido ultimamente tres prestigiosos premios.
  • Dejó el cine por un "roce" al escribir un guión de un corto.
David Desola, en la plaza de Santa Ana, en Madrid.
David Desola, en la plaza de Santa Ana, en Madrid.
JORGE PARÍS.

David Desola (Barcelona, 1971) se hizo dramaturgo por casualidad. Él escribía cortometrajes. Pero tuvo "cierto roce" con el compañero que dirigió uno, Baldosas, porque veía la historia "de distinta forma", y decidió adaptarlo al teatro. Por Internet, descubrió el concurso de textos teatrales Marqués de Bradomín. Se presentó y lo ganó.

La tercera vez que pisó un teatro fue para ver el estreno de su primera obra. Antes, para adaptarla, tuvo que leer muchas otras piezas, porque no sabía cómo se escribían. "Soy un autor chusquero, no tengo formación teatral, y creo que por eso hago algo un poco distinto", explica. Pero descarta definirse como autodidacta. "Autodidacta no es nadie; si no bebo del teatro, bebo de otros lados, y sobre todo del mundo que me rodea, la fuente de inspiración más interesante".

Similitudes con autores que ni ha leído

Once años y varias obras después, Desola atesora dos importantes galardones teatrales más, el Hermanos Machado y el Lope de Vega. Por este último, La charca inútil se representa ahora en el mítico Teatro Español de Madrid. Y por él, el autor empezó a considerarse dramaturgo. Con matices. "Cuando uno se lo imagina, piensa en una persona muy mayor, no me veo yo pinta de dramaturgo; digo escritor o guionista, que queda un poco más actual", cuenta.

Los entendidos no tuvieron que esperar al Lope de Vega para referirse a Desola como joven (y prometedor) dramaturgo. "Todavía me ponen 'el joven autor', con 38 años, es estupendo; me temo que voy a pasar sin transición ninguna a ser viejo autor", bromea él.

Admira mucho, por ejemplo, a Juan Mayorga, pero no tiene un referente en la dramaturgia. Tanto es así que a menudo los críticos encuentran similitudes entre sus textos y los de autores a los que él no ha leído. Como ocurrió con Amor platoúnico. Un crítico escribió: 'bebe a tragos de La cantante calva'. "La leí y dije coño, es verdad, bebo a tragos", relata.

El teatro es una fuente de satisfacciones

En otros géneros literarios sí tiene referentes. Como Steinbeck. No en vano Desola fue –como el protagonista ausente de La charca inútil– "un alumno inexistente" pero que a veces faltaba a clase "para leer a Víctor Hugo".

Hasta ahora, el teatro es lo que más satisfacciones le ha dado. En gran medida, porque siente que hay en esa disciplina "respeto al texto y al autor". Eso lo exige de entrada. "Cuando pase mucho tiempo, por mí como si quieren hacer un videojuego con La charca inútil... Aunque no sería muy divertido".

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