Puentes del río Manzanares
La pasarela en forma de 'Y' que cruza el río Manzanares. JORGE PARÍS

"Por las mañanas me encanta venir al puente de la presa sólo para escuchar el ruido del agua. Este silencio no tiene precio". J. Manuel, vecino de Arganzuela, se refiere a la presa n.º 8, una de las históricas esclusas que jalonan el Manzanares. Ahora Gallardón las ha restaurado y se han abierto al paso, dentro del plan Madrid Río.

Lo mejor es que son muy útiles; antes había que coger un autobús para pasar al otro lado

Las dos orillas del Manzanares ya están unidas por 12 pasarelas, algunas restauradas y otras recién instaladas. Desde Latina y Carabanchel (en la orilla sur) se puede cruzar en menos de 10 minutos hasta Centro y Arganzuela (al norte). "Lo mejor es que son muy útiles; antes había que coger un autobús para pasar al otro lado", cuenta Silvia mientras cruza el Puente Oblicuo, una antigua calzada de la M-30 que se ha reconvertido en pasarela peatonal y ciclista.

Rampas y bicis

La accesibilidad en los puentes es total. No hay ni un escalón y las rampas facilitan el paseo en silla de ruedas, bici o con el carrito del bebé. De hecho, no es extraño ver a ciclistas a todas horas: "Puedes recorrer desde el puente de Praga hasta la Casa de Campo sin bajarte de la bici; un lujo", explica un ciclista.

Puedes recorrer desde el puente de Praga hasta la Casa de Campo sin bajarte de la bici; un lujo

Sin embargo, las bicis tienen el paso prohibido por la pasarela en forma de ‘Y’, cerca del puente de San Isidro, para evitar daños en la madera. Ésta es la pasarela más innovadora de las que ya están abiertas: su estructura (de hierro pero con apariencia ligera) está suspendida sobre el río sin ningún apoyo central. De hecho, si saltas, vibra. "Parece que no aguanta, pero por aquí pasan hasta los policías a caballo", cuenta Rafael, un jubilado que pasea por el río todas las mañanas.

"¡Vaya cambio! ¡Hay que ver, con lo que nos hemos quejado de las obras y lo que disfrutamos ahora!", añade Casimiro sobre la pasarela en ‘Y’. Los vecinos han soportado cinco años de ruidos y polvo con el soterramiento de la M-30 y Madrid Río. Antes de eso sufrían el ruido y la contaminación del tráfico. Ahora viven en un "remanso de paz y tranquilidad", dice Susana mientras pasea a su bebé.

Salvo alguna pintada aislada, los puentes permanecen limpios. Los vándalos aún no han tenido tiempo de estropearlos. Las cámaras de vigilancia ayudan a ello: la mayoría de pasarelas están controladas por vídeo. Los peatones no echan nada en falta: hay papeleras, farolas, columpios, árboles... Ahora falta solucionar lo principal: lograr que el río lleve agua.

Lo que queda: playa y ‘tirabuzón’

Madrid Río ya ha abierto 600.000 m2 de espacios verdes y paseos. Pero aún queda bastante por hacer, sobre todo en la orilla del paseo de Yeserías y en el parque de la Arganzuela. Allí es donde se instalarán la esperada playa (que en realidad será una lámina de agua) y la pasarela monumental de Perrault, en forma de tirabuzón. Deben estar terminadas en abril de 2011, justo para las elecciones. Además, ya están instalando las pasarelas en forma de bóveda frente al Matadero, que abrirán este año.

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