«Los veranos son cada vez más largos y las temperaturas más extremas. Si a eso le añadimos las lluvias, el resultado es un aumento en la proliferación de mosquitos».

Estas son las circunstancias con las que tuvieron que lidiar tanto los vecinos de Valencia como los técnicos del servicio de control de plagas del Ayuntamiento el año pasado, según Noé García, coordinador de la contrata municipal Lokímica. Tanto es así que durante 2009 trataron un total de 382 focos de plagas de mosquitos de los que 148 siguen activos, la mayoría de ellos en el Saler, Pinedo, Castellar-Oliveral, Partida Perú, Marítimo, En Corts u Orriols.

Todos los focos localizados y tratados se memorizan por GPS para realizar un seguimiento continuo: «El año pasado tuvimos que hacer de marzo a noviembre las fumigaciones intensivas que antes hacíamos de  abril a septiembre». Además, las previsiones no son halagüeñas, puesto que «las lluvias que se están registrando nos van a obligar a adelantar un año más las fumigaciones», asegura García.

Cucarachas y ratas
El clima no es el único elemento contra el que deben luchar los técnicos. Las obras del plan ZP y del metro también les obligaron a intervenir el año pasado: «Hicimos dos desratizaciones extraordinarias en todas las zonas levantadas». Además, el servicio de intervención rápida contra las plagas atendió durante el año pasado 435 llamadas vecinales (36 al mes), la mayoría por presencia de roedores y cucarachas en calles, solares y parques.

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