En un comunicado, Braojos remarcó que se ha visto obligado a dejar la huelga de hambre, iniciada el pasado 19 de diciembre, ante la "irresistible presión emocional" de su hermana y, en esta línea, dijo que no quiere imaginar que si a él le ocurriera algo grave con motivo de su decisión de no ingerir alimentos, su hermana se "sumiría en una profunda depresión que no se merece, ya que sólo hace dos años que se liberó psicológicamente de las garras de su madre biológica".

Además, añadió que también ha decidido poner fin a su protesta, debido a que sus amigos y compañeros le han presionado "muchísimo emocionalmente" a lo largo de todas estas semanas para que abandonara la huelga, "sabedores de que ninguna instancia judicial movería un dedo para salvar mi vida".

Pese a ello, reiteró que "jamás" pagará "un céntimo" a su madre, María Dolores Gómez Verdugo, quien, según Braojos, maltrató durante su infancia tanto a él como a su hermana. Así, dijo que su madre biológica "no necesita" el dinero de sus hijos, ya que "está mantenida por su pareja sentimental, que es 21 años más joven que ella".

Además, recordó que esta mujer tiene derecho a una pensión no contributiva, que asciende a sólo ocho euros menos que la que la Audiencia de Palma obliga a los hermanos Braojos a pagar a su madre. "Esta mujer ni mucho menos merece recibir dinero de unos hijos maltratados, cuya vida o muerte le trae sin cuidado, como he demostrado en mi huelga de hambre, por lo que antes que pagarle prefiero la muerte o la cárcel", recalcó.

Por otro lado, explicó que a través de su abogado, su hermana y él han interpuesto una demanda contra Maria Dolores Gómez Verdugo para instarla ante un juez a que se acoja a la pensión no contributiva del Estado, que ella inicialmente comenzó a tramitar en febrero de 2008 y que, posteriormente, detuvo aquel mismo mes para demandar a sus hijos exigiéndoles la "pensión por alimentos".

Sin embargo, indicó que este nuevo procedimiento no significa un recurso a la "injusta" sentencia de la Audiencia de Palma, dictada en julio de 2009, por ser ésta firme, lo que significa que los hermanos Braojos estarían obligados a pagar retroactivamente a esta mujer desde febrero de 2008, lo que supondría una cantidad de casi 10.000 euros, de los que 8.000 correspondería al hombre y el resto a su hermana.

La madre rechazó la propuesta de sus hijos

Precisamente, la madre de los Braojos no se presentó el pasado 2 de febrero en el despacho de su abogado, quien la había citado para plantearle la oferta que le proponía su hijo para que se acogiese a la pensión del Estado y liberar así a sus hijos de tener que pagar a ésta una cantidad mensual para alimentos. "Claramente prefiere verme morir antes que verme libre de esta atadura económica para con ella", aseveró.

Por otra parte, criticó que ninguna instancia judicial se ha interesado por revisar su caso ni por salvar su vida, "demostrándose así el poquísimo valor que tiene para este supuesto Estado democrático y libre la vida de un ciudadano español pacífico".

Pese que no ha logrado su principal objetivo, Braojos destacó que con la huelga de hambre ha conseguido "desenmascarar" a su madre "demostrando, a quien aún tuviese dudas, que es un personaje maltratador", que se ha "burlado de la Administración de Justicia española, al solicitar una pensión que ni necesitaba ni necesita", sino con el único objetivo de "expoliar" a sus hijos "ejecutando su plan de venganza y sometimiento económico".