Arctic Monkeys
Los cuatro componentes actuales del grupo procedente de Sheffield. ARCHIVO

“Hola, somos los Arctic Monkeys”, saludaba Alex Turner a los cerca de once mil espectadores que este viernes esperaban ansiosos a que el grupo comenzara su concierto en el Palacio Vistalegre de Madrid.

Los teloneros fueron Mystery Jets, unos londinenses dedicados al rock indie Antes, Mystery Jets, unos londinenses recién llegados al panorama rock indie, calentaron el ambiente con temas que fueron desde su álbum debut Making Dens (2006) hasta su último trabajo, Twenty One (2008).

Tras el típico descanso para el cambio de instrumentos y decoración del escenario, en el que la impaciencia crecía por momentos, al fin el telón se volvió a abrir pasadas las diez de la noche para mostrar a unos exultantes Arctic Monkeys.

Los de Sheffield venían a nuestro país a promocionar su nuevo álbum de estudio, Humbug (2009), con un estilo algo diferente a los anteriores. Arrancaron con un acertado Dance Little Liar, al que siguió el mencionado saludo en nuestro idioma, antes de que los primeros acordes de Brianstorm retumbaran por todo el recinto.

El resto de la hora y media que duró su actuación fue un trepidante paseo por sus clásicos (Flourescent Adolescent, Do Me A Favour, When The Sun Goes Down...) acompañados por sus nuevas composiciones (Crying Lightning, su single de presentación, My Propeller, Potion Approaching, etc).

El momento estelar de la noche fue su emocionante interpretación de 'I Bet You Look Good On The Dance Floor' Aunque sin duda, el momento estelar de la noche fue su emocionante interpretación de The View From The Afternoon, a la que siguió uno de sus temas más conocidos y más bailados por la multitud: I Bet You Look Good On The Dance Floor, los dos pertenecientes a su disco de presentación Whatever People Say I Am, That's What I'm Not (2006).

El broche final lo pusieron Cornerstone, de su álbum Humbug, y 505, de Favourite Worst Nightmare (2007). Una actuación casi perfecta con la que los miles de seguidores de los Arctic, enfundados en sus Converse y con sus camisas de cuadros, disfrutaron sin parar.