El primer debate dialéctico sobre el tema lo introdujo el portavoz municipal adjunto del PP Francisco Pérez a cuenta de la aprobación de un convenio para realizar una pasarela paisajística en la calle Betis. Ya en este primer turno Pérez remarcó que, al margen del "juego político", el gobierno municipal "nos está pidiendo más frecuentemente que nunca que firmemos cheques en blanco para proyectos imposibles".

"Traen cosas esenciales para la ciudad por vía urgente", lamentó Pérez, que acusó al concejal de Presidencia y Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (PSOE), de "mentir". "La responsabilidad dice que si se ha invertido una gran cantidad de dinero habrá que pensar muy bien lo que se hace, pero de cero euros hemos pasado a 50 millones, más la parte de Sacyr", criticó, en una afirmación que fue rebatida desde las filas del gobierno, asegurando que el proyecto ya se inició con una fórmula de participación mixta.

Asimismo, instó a Gómez de Celis a aclarar sobre si se ampliará la concesión a Sacyr —lo que no sucederá— y si esta actuación supondrá el final de la actuación, así como a aclarar de quién fue la responsabilidad de licitar y evaluar sobre un proyecto básico, y no de ejecución.

En respuesta, el edil de Presidencia de Urbanismo explicó que se han iniciado una serie de pasos en los que todos los grupos tendrán que "ir de la mano" para su aprobación. "La orden política ha sido que se tiene que acabar el proyecto de la Encarnación, y lo que hemos introducido por urgencia ha sido lo necesario para no perder un mes en un proyecto vital", subrayó.

Sobre la cuentas de la modificación, detraídas de partidas para sistemas generales, Gómez de Celis dijo que "no podíamos tener siete millones guardados para que no sirvan para nada", en alusión a la partida asignada al proyecto de Tablada, que actualmente se encuentra paralizado, "hasta que haya novedad jurídica, en cuyo caso o vamos a las partidas de sistemas generales o directamente a inversiones contempladas en los presupuestos".

"Por causas sobrevenidas la Encarnación era un proyecto imposible, ahora no lo es", señaló, exponiendo que las dificultades fundamentales han venido por el cambio incluido en el proyecto para utilizar madera y el refuerzo legislativo a raíz de una desgracia acontecida en la ciudad alemana de Bad Reichenhall, ubicada en los Alpes Bávaros, con el derrumbe de la techumbre de madera de un pabellón.

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