Eva González: "No creo que el mundo de la moda sea superficial"

  • La modelo Eva González se sincera y habla de la profesión.
  • Explica cómo encaja el acoso mediático al que sus relaciones la someten.
Eva González posa durante una presentación.
Eva González posa durante una presentación.
Jorge París

En persona se hace más presente su belleza natural, sin artificios. Aguanta estoicamente los embates de la prensa del corazón, que la asedia una y otra vez con la misma pregunta: "¿Boda?", "¿habrá boda?". "No -asegura ella con una sonrisa-, ni me lo he planteado". Una respuesta mecánica que ella sabe mantener fresca en sus labios.

Cuando nos llega el turno, ya está agotada. Aun así, respira para recibir a 20 minutos con cordialidad. Ya ha dado la respuesta que la gente desea conocer, así que voy por otros derroteros: quiero saber más de otra Eva González, no la que acapara las páginas del cuché a costa de sus novios, antes Iker Casillas, ahora Cayetano Rivera, sino aquella que quería ser trabajadora social y dejó sus estudios en Sevilla para marcharse a Madrid a ser modelo. El contraste me intriga. Ella lo niega: "Ser trabajadora social no es más humano que ser modelo. No creo que el mundo de la moda sea superficial; para mí lo único superficial son las máquinas. Ni siquiera veo que haya competencia entre las modelos, cada una tiene su trabajo. Yo lo he vivido así".

Y cuando lo dice, no aparenta ser un cliché. Echa una mirada cariñosa a Juan Duyos, al otro lado de la sala, que observa la entrevista sentado en un sillón. Ella lleva puestos unos vaqueros que él ha diseñado a instancias de Special K como parte de una campaña. Y Eva le pone de ejemplo: "Cuando uno es buena persona y es limpio de corazón, eso se expresa profesionalmente: es su caso".

Además asegura que ser modelo le ha enseñado a ser más tolerante y aprender de primera mano cómo son otras culturas. Para mi sorpresa, afirma que no le ha costado grandes sacrificios llegar a donde está. "He tenido mucha suerte en la vida, todo me ha venido siempre de cara. He tenido muchas oportunidades y las he ido aprovechando". Tampoco cree que su profesión sea un lastre para mantener una relación. "Al revés, tiene que haber una relación sólida para que una pareja funcione cuando pasa tiempo separada". Ni siquiera ve un escollo la presión de la prensa: "Lo que importa es lo que hay de puertas para adentro, ahí nadie se mete". Y parece llevarlo muy bien con Cayetano.

Cuando le pregunto si no le da miedo verlo en la plaza, ella me corta: "De esas cosas no me gusta hablar". Lo achaco al acoso anterior, iba sin maldad. Supongo que si hubiera sido Jesús Quintero, otro gallo cantaría. Al menos me asegura que le conoció siendo torero y que no desea que cambie. Hablamos de la presión de la prensa, pues. "Estoy harta de decir que no me caso. No puedo estar desmintiendo ni afirmando cosas que además no han salido de mi boca. Y al fin y al cabo, me río de esto, pero si alguna vez -y espero que no- entran en temas más serios, evidentemente, me tocará de otra manera". Le deseo suerte. Ha sido un miura duro de lidiar.

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