Karmele Marchante: el 'tsunami' rosa

  • Es cotizada asalariada del colorín, audaz periodista, carne de 'reality', cantante ocasional, escritora esmerada, educadora sexual…
  • Lucha contra las injusticias, el reconocimiento de su trabajo, una vida divertida y, ahora, su readmisión como candidata a Eurovisión.
Karmele Marchante, en una foto reciente.
Karmele Marchante, en una foto reciente.
Telecinco
Nombre: Karmele Marchante. Nacida en: Tortosa (Tarragona). Edad: sin datos (*se han constatado errores en el apunte registrado en la Wikipedia respecto a este parámetro. El sujeto a estudio no facilita la información). <p>Karmelel Marchante</p>
Examen físico general
: mujer madura, aspecto cuidado, complexión mediana, estilismo urban (se observan indicios de una cierta tendencia al fashionismo), afición a los tintes capilares de fantasía. Nota adicional: rastros de lipoescultura y rejuvenecimiento facial recientes (la interesada lo confirma). Hija de: militar castellano y madre catalana, ambos con profundas creencias religiosas. Estado civil: divorciada; en la actualidad mantiene una relación con un hombre del que sólo se conoce el apodo, ectoplasma (*bajo investigación). Infancia: solitaria. Estudios: Periodismo por la Universidad de Navarra. Currículo profesional: reportera multidisciplinar (lleva trabajando más de 25 años en prensa, radio y televisión). Ocupación actual: azote de los famosos en Sálvame (Telecinco). Se declara: republicana, agnóstica, antitaurina, votante de Iniciativa Feminista y fan de ERC. Cualidades: osadía, desenfado y aptitudes tanto literarias como culinarias. Defectos: fuerte temperamento (*su compañera de plató, Lydia Lozano, asegura que es capaz de poner firme a un auditorio de un grito), mordacidad, afán de protagonismo. Usuaria de redes sociales: sí (Facebook). Afiliaciones: Club Feminista de las 25, el cual preside. Se considera: independiente, tolerante, sin sentido del ridículo y una reportera objetiva. Le gustaría ser: misteriosa, fría, calculadora y rubia de gángster. Intereses: lectura, política, juguetes sexuales, cigarros de espinacas y el jolgorio. Le preocupan: la injusticia social, la eurovisiva y la desigualdad de la mujer. *Anexo, datos curiosos: participó en el reality show Supervivientes y ha estado cerca de convertirse en la representante española de Eurovisión 2010.

En la orilla… salvaje de la vida

Asegura que nunca ha sentido vértigo, ni siquiera cuando tuvo que lanzarse al vacío desde un helicóptero para convertirse en superviviente de un concurso televisivo. Aquello lo hizo "por aventura"; lo de presentarse como aspirante a Eurovisión –del que ha sido "injustamente" descalificada- "por diversión"  (y ambas cosas, porque ama el lado locuelo de la vida).

<p>Karmele Marchante</p>

A cambio, aceptó el riesgo de que le llamaran "cosas crueles", las miradas de displicencia de Kiko Hernández, las de incredulidad de Mila Ximénez, las de consternación de Lydia Lozano –todavía furiosa por la última bronca entre ambas en el plató- o las de desprecio de Belén Esteban, quien tal vez recela de que una mujer de la edad de Karmele desprenda aún un regusto naif, luzca ropa de importación y brinde lecciones de prácticas sexuales bautizadas con difíciles nombres en francés.

En la pluma, una lanza

Su nombre se hizo conocido a raíz de Tómbola, un programa del corazón que agitó en 1997 la entonces calmada parrilla televisiva. Ni las grescas con Jesús Mariñas lograron hacerla callar.Desde entonces, su trayectoria se ha desarrollado en el mundo del colorín, aunque a ella le guste recordar que, antes de convertirse en reina de la jungla rosa, entrevistó a Suárez y se internó en una cárcel de Colombia para conversar con los guerrilleros más peligros del M-19.

A pesar de su larga experiencia en el mundo audiovisual, la prensa escrita es su pasión. En 2003 cogió la pluma para firmar su primer libro, Arquetipos y Arquetipas, un documento en el que despliega toda su ironía para retratar a una veintena de personajes del corazón. Resultó punzante y, a la vez, extrañamente humano. Ahora prepara el segundo.

A por las segundas nupcias

Karmele ha tenido muchos amores. Aún recuerda aquel novio que le rompió el corazón (me enteré después de siete años que salía a su vez con otra mujer"). O, cómo no, a su ex marido, "uno de los sólo trescientos mil islandeses que hay en el mundo". Gracias a ese matrimonio, conserva la nacionalidad del país glaciar.

Hoy mantiene una relación estable con un hombre que un día se identificó como "ectoplasma" (algunas fuentes apuntan que su nombre de pila es Diego) y del que sólo conocemos las referencias de Paz Padilla (ésta dice que está "como un queso"). Marchante anunció no hace mucho que no descarta dar pronto el "sí, quiero" de nuevo.

En cuanto a los infundios que se han dirigido contra su persona, destaca el que un día le prodigó el conde Lecquio. Y todo porque, según ella explicó en una ocasión, "ese señor confunde feminismo con lesbianismo".

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