Peluquería alternativa

Una peluquería suele ser un lugar ruidoso.
Hilario Carruana elabora y vende en su peluquería tratamientos, champús y tintes naturales.
Hilario Carruana elabora y vende en su peluquería tratamientos, champús y tintes naturales.
Martín Mesa
En la de Hilario Carruana (San Juan de Letrán, 13) se oye sólo la música. Tampoco se ven lavabos, ni pelos, ni centenares de botes de champú.No se ven lavabos porque no le gusta lavar el pelo y pide a sus clientes que lo lleven limpio. No hay botes porque sólo usa champús y tintes naturales fabricados por él mismo. Y no se ven pelos en el suelo porque, en cuanto termina la sesión de peluquería, el pequeño local se transforma como por arte de magia en boutique y taller de costura y botánica.

Por eso, los únicos adornos en la decoración minimalista son los modelos y adornos que él mismo diseña y los montajes fotográficos que su novio realiza con los bocetos geométricos que elabora para sus diseños.

Hilario tiene cuarenta años. Nació en Málaga, pero ha vivido y viajado lo que ha podido. «He estado temporadas viviendo en Barcelona y Nueva York. Moverse da perspectiva», explica.

Lleva 21 años trabajando como peluquero, pero durante 13 de ellos ha sido también terapeuta. «Yo estudié psicología y desarrollé una técnica de diagnóstico basada en la observación de la fisonomía y de las posturas corporales».

A fuerza de medir cuerpos llegó a una conclusión: «Cualquier cuerpo es bello si su propietario vive a gusto con él».

Por eso su ropa, que concibe según lo que llama «diseño geométrico», se desarma en piezas que se cogen con pinzas y se adaptan lo mismo a un cuerpo delgado que a uno generoso.

Actualmente, su actividad como psicólogo se reduce a la enseñanza de su método de diagnóstico.

«Lo estoy dejando, he descubierto que la psicología no nos da la clave de la vida; lo que da la clave de la vida es experimentar, vivir, jugar. Y yo me lo paso mejor haciendo esto que metido en la consulta», concluye.

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