La sentencia condenatoria dictada en abril del año pasado fue la primera por casos de violación a los derechos humanos contra un presidente elegido en las urnas y juzgado en su propio país en Latinoamérica.

La Corte Suprema de Justicia 'confirmó por unanimidad la condena de 25 años de prisión impuesta al ex presidente Alberto Fujimori como autor mediato de los delitos de homicidio calificado - asesinato - y lesiones graves', afirmó la Justicia en un comunicado divulgado en la madrugada del domingo.

Por otro lado, en los casos de secuestro en agravio del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer Ampudia, la sala ratificó - por cuatro a uno - la comisión del mismo, agregó el comunicado.

Uno de los magistrados opinó que se cometió 'secuestro simple y no agravado', precisó.

Gorriti fue secuestrado un día después del autogolpe del 5 de abril de 1992 por efectivos militares que lo encerraron en el sótano del Servicio de Inteligencia del Ejército.

Dyer Ampudia, por su parte, fue detenido sin una orden judicial por militares en el aeropuerto internacional de Lima cuando pretendía viajar a Estados Unidos en julio de 1992.

En abril, la sala que procesó durante 16 meses al ex mandatario, que gobernó Perú con mano dura entre 1990 y 2000, dictaminó que deberá estar recluido hasta el 10 de febrero del 2032.

Tras recibir la condena, Fujimori había dicho que interpondría el recurso de nulidad contra la sentencia, mientras que su hija Keiko Fujimori, una popular política, dijo que lo indultaría si gana la presidencia en las elecciones de 2011.

Fujimori permanece recluido en una base policial ubicada en un barrio pobre de Lima, donde fue construida y acondicionada especialmente una cárcel.

Muchos peruanos reconocen a Fujimori, matemático de profesión, por haber derrotado a la guerrilla que quería imponer un Estado comunista y por dar estabilidad económica al país.

Pero otros acusan a Fujimori - a quien llaman 'chino' por sus rasgos orientales - de gobernar con mano dura y de haber promovido abusos a los derechos humanos, como la matanza de 25 personas, entre ellos un niño, a manos de militares bajo la sospecha de pertenecer al grupo rebelde Sendero Luminoso.