El caso Plame es una historia de venganzas y traiciones dentro del Gobierno de George Bush tras la segunda Guerra del Golfo. Plame, agente de la CIA, es esposa de Joseph Wilson, un diplomático estadounidense contrario a la guerra en Irak y que desmintió las informaciones de Washington sobre el armamento iraquí.

El diplomático viajó a Níger en los meses previos a la invasión estadounidense y comprobó que era falso que Irak hubiera adquirido en la nación africana material para armamento atómico. Sin embargo, el Gobierno de Bush siguió insistiendo en las armas de destrucción masiva iraquíes.

La venganza de la Administración contra el diplomático fue filtrar a la prensa de EEUU el nombre de su esposa, agente secreta de Inteligencia, en el verano de 2003. Al darse a conocer su identidad, Plame quedó impedida para seguir trabajando para el Gobierno. El fiscal investiga actualmente quién fue el autor de la delación, y el Times afirma que fue el propio vicepresidente Cheney.

Apoyo de Washington

La Casa Blanca ha dado su respaldo al vicepresidente. El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, no quiso confirmar ni rechazar las informaciones del periódico, según las cuales Cheney reveló el nombre de la agente secreta a su jefe de gabinete, Lewis Libby, semanas antes de que la identidad de la espía saliera a la luz en los periódicos.

Libby y el principal asesor político del presidente George W. Bush, Karl Rove, se perfilan como los principales sospechosos de la filtración, que investiga el fiscal especial Patrick Fitzgerald. Fitzgerald podría presentar cargos esta misma semana, en una iniciativa que podría dañar seriamente el prestigio de la Casa Blanca.

Grave delito

La legislación estadounidense tipifica como delito filtrar la identidad de un agente secreto si quien lo hace es un empleado estatal y se demuestra que lo ha hecho a propósito.

En su rueda de prensa hoy, preguntado si Cheney siempre dice la verdad a los estadounidenses McClellan respondió que "sí". "El vicepresidente, como el presidente, es una persona que habla claro y directo", aseguró el portavoz, quien agregó que "el vicepresidente está haciendo un gran trabajo como miembro de este Gobierno".

El Times, que cita a "abogados involucrados en el caso", afirma que los apuntes que Libby tomó en una reunión con Cheney el 12 de junio de 2003 demuestran que el vicepresidente le contó en aquella ocasión que Plame era agente clandestina de la CIA, tres semanas antes de que la información se publicara en la prensa.