Los talleres ilegales llegan a cobrar hasta un 50% menos que la oferta reglada, por lo que se están convirtiendo en toda una alternativa a tener en cuenta por parte de los consumidores. Si la reparación en uno altamente profesionalizado puede costar 40 euros a la hora, y en uno de barriada o población 30 euros a la hora -según tarifas estándar-, en los piratas sale por unos 20 euros. Algo que resulta atractivo al consumidor en época de recesión.

Así consta en un documento elaborado por la Asociación de Empresas de Automoción y Náutica de Baleares (Asema), un estudio interno en el que dimensiona el impacto de esta competencia desleal en Mallorca, y al que tuvo acceso Europa Press. La principal conclusión del mismo es que los talleres pirata se están convirtiendo en una amenaza para un sector que, en muchos casos, se está viendo abocado al cierre y que no se beneficia del Plan 2000E.

Más bien al contrario, la iniciativa del Gobierno pasa por estimular la sustitución de turismos obsoletos por otros nuevos recién salidos de fábrica, que tardan años en necesitar una visita a las instalaciones de reparación. Además, los ilegales "tienen menos costes y los hay que no pagan ninguna clase de impuestos", apuntó el presidente de esta patronal, Joan Oliver, que, con 650 talleres asociados, es la más representativa de las islas.

Aunque "la mayoría nunca han sido talleres anteriormente", también "nos encontramos con que algunos lo han sido y, además, dentro de la legalidad", apuntó, e, incluso, cuentan en su fachada exterior con las placas identificativas correspondientes al documento de cualificación empresarial, que emite la Conselleria de Industria, Comercio y Energía. De esa forma, se provoca confusión en el cliente y "mala imagen" para el conjunto del sector.

Y, parece que funciona, porque el estudio parcial de Asema revela que, de los 286 puntos de reparación visitados en Palma -no el total de los existentes-, 219 cumplen la normativa y 67 son ilegales. Así, en la barriada de Es Fortí, donde se contabilizaron 48 locales con esta actividad, un total de 15 eran piratas, lo que supone el 31%. La misma proporción que en Es Rafal, donde de 38 hasta 12 resultaron no ajustarse a la legalidad.

Hasta el 50%

En algunos casos

En la zona de la calle Cecilio Metelo, de seis talleres dos no cumplían los requisitos, lo que incrementa la proporción de los no reglados hasta el 33,3%. Mientras que, en el resto de municipios de la isla, se descubren situaciones aún peores. Tal es el caso de Santanyí, donde hay ocho empresas de reparación de vehículos, de las que cuatro son ilegales, exactamente el 50 por ciento de la oferta.

En cuanto al resto de municipios contemplados en el estudio de Asema, baste señalar que, en Capdepera, un 28,5% de los talleres son ilegales, en Campos el 31,5%, en Manacor el 30%, en Inca el 20%, en Marratxí el 22,2%, en Felanitx el 31,25%, y, en Muro, hasta el 42,8 por ciento. Pero, lo peor es que se siguen proliferando a gran velocidad, incluso en localidades costeras como Cala Ratjada.

Pero, ¿quién monta los talleres ilegales? Según Joan Oliver, se dan dos perfiles perfectamente diferenciados. Por un lado el profesional que se ha visto despedido en los últimos dos años de alguna empresa de automoción, ya sea por reducción de plantilla o por cierre patronal -el último, hace un mes el concesionario de Volvo en Mallorca-. Y, por otro, grupos de ciudadanos checos o polacos residentes en la isla, apuntó.

Peor para los más grandes

Por lo que se refiere al impacto negativo que están teniendo sobre la oferta legal, el presidente de Asema precisó que "lo pasan peor los talleres de concesionarios con 30 empleados o más, mientras que los que cuentan con entre cuatro y cinco trabajadores aguantan mejor. Por lo que las instalaciones piratas "agravan una situación que ya es delicada", aseguró.

Oliver, quien también preside la Comisión de Industria y Medio Ambiente de la Cámara de Comercio de Mallorca, resaltó también el riesgo que suponen los talleres de reparación ilegales en términos medioambientales, porque no se controla el vertido de las sustancias contaminantes que emplean. Lo que consideró otro importante motivo para cerrarlos y, para ello, "basta hacer cumplir las normativas vigentes", de las que el Estado español está bien surtido.

Por la noche,

En el polígono

La vida de cualquier vehículo moderno "es más corta cuando se realiza un mal mantenimiento del mismo", afirmó el experto en automoción, que recordó que la mayoría de los componentes de un automóvil de hoy en día son electrónicos e informáticos y su reparación debe ser precisa. Algo que la mayoría de los talleres ilegales no pueden ofrecer, y menos con garantías, al no contar con un seguro de responsabilidad civil.

De hecho, el nivel de piratería llega hasta el punto de que, en lugares como el Polígono de Son Castelló -no recogido en el estudio parcial de Asema-, se abren talleres ilegales durante las noches que dejan de operar con las primeras luces del alba para eludir las inspecciones. Más aún, en el Polígono de Son Bugadelles (Calvià) se llegan a reparar vehículos en plena calle durante los fines de semana.

Esta forma de actuar, que ni siquiera implica la apertura de un taller, supone ir un paso más allá en términos de ilegalidad, puesto que se emplea la vía pública y es habitual, en esa zona, encontrar vehículos a los que les faltan ruedas o componentes porque han sido 'canibalizados' para reparar otros. Un tipo de actuación que realizaría un grupo formado por magrebís, que, al parecer, han importado una práctica habitual, según Asema.

Cabe recordar que un taller de reparaciones mecánicas convencional ofrece un responsable claro, un equipo profesional con capacidad técnica acreditable, garantía en sus trabajos, seguro obligatorio de responsabilidad civil, equipamiento y maquinaria adecuados, instalaciones adaptadas a las normativas de seguridad y salud laboral, tratamiento de residuos peligrosos y contaminantes, así como protección de los datos del cliente.