Sencillez, austeridad y rigor: un milagro
César Combarros en la presentación del libro. Pablo Elías
Una ventana al mundo es una historia del patio de butacas. Una mirada atrás para recordar las películas, los personajes y la forma en que se vivió el cine en cada una de las ediciones desde 1956. «Cada año ha estado repleto de anécdotas», cuenta su autor César Combarros, quien para escribir esta obra ha rastreado cada pista en las hemerotecas y ha realizado más de 120 horas de entrevistas. «Han sido dos años contrastando información para llegar a datos fiables», asegura.

En su tercer año ya se definió la Seminci como sencilla, rigurosa y austera. Para los cinéfilos, es un milagro que se mantenga en la misma línea 50 años después.

La diferencia

¿Sabían que La naranja mecánica de Kubrick se pudo ver en la Seminci cuando estaba prohibida en Europa? Valladolid ha marcado diferencias por su humanismo.

Lo que se ve aquí, no se ve en ningún otro festival, no son películas fáciles para el espectador, pero invitan a la reflexión», dice el autor.