En Vigo hay 661 plazas geriátricas de financiación pública para 45.747 mayores. Esto significa que los vigueses que ya han soplado 65 velas compiten con otros 69 ciudadanos de su condición por una cama en un centro público de atención a la tercera edad.

La oferta de las cuatro residencias privadas que hay en el municipio, 335 plazas, consigue mejorar la estadística hasta dos camas por cada cien ancianos. Pero estas cifras aún distan de las recomendadas por el Plan Gerontológico Nacional, que aconseja 3,5 plazas para cada cien mayores (1,4 públicas).

Mientras 773 abuelos de la provincia aguardan por una plaza geriátrica en un centro público, las residencias privadas sacan partido de la inversión de la pirámide poblacional. Cada mes ingresan entre 700 y 1.400 euros por residente, en función de lo bien o mal que se manejen en el día a día. Teniendo en cuenta que sus potenciales clientes se multiplican cada año, éste parece un negocio redondo.

Centros de día

Una alternativa a las residencias son los centros de día. En Vigo existen cinco centros con 187 plazas. También está la opción de la asistencia a domicilio para los que se resisten a abandonar el hogar.

Pontevedra, la provincia joven

El índice de envejecimiento de la provincia pontevedresa es de 15,7 mayores de 65 años por cada 100 habitantes, similar a la media nacional (15,1%). Sin embargo, dentro de Galicia es casi una rareza. En A Coruña el índice de vejez asciende hasta el 17,8%, y en las provincias de Lugo y Ourense se dispara hasta el 24%. Según los datos del Atlas socioeconómico de Caixanova, casi uno de cada cuatro ourensanos o lugueses está en edad de jubilarse.