Con dos manos basta
. Fran Manzanera
El chaval recogió a la nena en la guardería y sin bajarse de la bici la llevó, con mucho cuidado, hasta su casa. La pequeña ni se enteró de la movida. Se quedó dormida mientras el chico le daba a los pedales y empujaba el cochecito, aprovechando algunos vados que hay en las aceras. Por si llovía, llevaba el paraguas enganchado al cochecito. ¿Con qué mano pensaba sostenerlo?